Huelva (EFE).- La berrea de los ciervos, el sonido con el que los machos atraen a las hembras para el apareamiento, ha llegado puntual con el final del mes de septiembre y el inicio del otoño, y ya se puede apreciar en lugares como el Parque Nacional de Doñana, Sierras de Cazorla o Sierra Morena, entre otros.
Según han informado a EFE fuentes de WWF, a pesar de que las temperaturas se mantienen altas, los ciervos han comenzado su época de apareamiento, y de nuevo ese ritual está atrayendo a cientos de visitantes para verlo y escucharlo en rutas organizadas.
Este fenómeno natural se puede ver en distintos puntos de Andalucía, como, además de los citados, el Parque Natural de los Alcornocales, situado entre Cádiz y Málaga; el Parque Natural Sierra de Andújar, en Jaén; Sierra de Hornachuelos, en Córdoba, o el Andévalo en Huelva.
A través de esta experiencia, los visitantes pueden observar de cerca el periodo de celo de los ciervos, en el cual los machos emiten potentes bramidos para atraer a las hembras y marcar su territorio ante otros machos competidores.
Al amanecer y al atardecer
Estos rugidos, que se escuchan principalmente al amanecer y al atardecer, son el preludio de combates entre los machos que pelean por el derecho a reproducirse y que se caracterizan por el choque de las cornamentas.
Para presenciar la berrea, los espacios naturales andaluces cuentan con rutas perfectamente señalizadas que permiten a los visitantes acceder a zonas de observación sin alterar el comportamiento de la fauna.
En el caso de Doñana, a los grupos se les coloca en sitios concretos localizados de otros años, donde esperan que los ciervos salgan de los bosques a las zonas de la vera y las marismas, aunque hay que madrugar mucho para verlo o bien esperar al atardecer.
En la berrea, los ciervos emiten fuertes bramidos o berreos, en un ritual en el que no solo está en juego el apareamiento, sino también hacerse con el liderazgo de la manada. EFE










