El consejero de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco (d), y la jefa de servicio de Gestión de los Incendios Forestales y Coordinación, María Isabel Ureta (i), en la rueda de prensa de hoy. EFE/ Javier Cebollada

La prevención y la meteorología hacen que en 2025 haya un 91 % de superficie quemada menos

Zaragoza (EFE).- La prevención, la preparación, la planificación y, sobre todo, una meteorología adecuada, han contribuido a que el verano de 2025 haya sido «extraordinariamente bueno», con un 91 por ciento menos de hectáreas quemadas en Aragón que la media de los últimos veinte años.

En concreto, han sido 38 incendios (ninguno de más de 50 hectáreas y solo dos de más de 40) y 121 conatos con 291 hectáreas quemadas, según el balance de la campaña presentado este jueves por el consejero de Medio Ambiente, Manuel Blasco, en coincidencia con el periodo de máxima activación de medios del dispositivo INFOAR (entre el 13 de junio y el 15 de septiembre).

La media histórica de los últimos veinte años (2005-2025) se sitúa en 32 incendios y 133 conatos, lo que no es muy diferente en número total de siniestros a lo registrado este año, pero la verdadera diferencia llega a la hora de analizar las hectáreas forestales quemadas, que han sido 291 frente a la media de 3.238, de las que 157 han sido arboladas frente a las 1.726 de la media de 2005 a 2025.

Detección temprana de incendios

Ha habido detección temprana, disponibilidad de medios, valoración correcta de los fuegos y buena actuación de los equipos de lucha contra incendios, lo que ha permitido ser «muy eficaz», ha explicado la jefa de servicio de gestión de incendios forestales.

El incendio más grave se declaró el 3 de julio en Tolva (Huesca), causado por una cosechadora y que afectó a 47 hectáreas, seguido del de Berge (Teruel) del 25 de junio, que causó un rayo y que quemó 41,7 hectáreas, y del de Daroca (Zaragoza) del 11 de agosto, con 21 hectáreas incendiadas.

La directora general de Gestión Forestal, Ana Oliván, ha considerado que el buen balance de este año se debe a una «conjunción de factores», empezando por la prevención.

«Hay mucho trabajo previo para la planificación previa de los escenarios de riesgo», ha concretado el consejero Blasco, quien ha dicho que ha habido inversión, se ha trabajado en más de 3.500 puntos de agua, se han arreglado caminos, se han elevado planes de defensa con el trabajo en más de 4.000 hectáreas y se ha preparado el operativo para que esté listo en los momentos de temperaturas máximas.

Oliván ha detallado que la campaña empezó con una buena situación meteorológica, tras una primavera muy húmeda y con varias tormentas en junio y julio que compensaron en parte las altas temperaturas.

Tormentas secas

Una parte del éxito, ha agregado, ha tenido que ver con la escasez de tormentas secas en un territorio en el que los rayos son una de las causas principales de los incendios.

Además, Oliván ha agregado que no ha habido simultaneidad de incendios, lo que ha permitido que se hayan podido atacar con normalidad y que los fuegos que se han declarado no se hayan hecho grandes.

También se han ofrecido datos sobre el origen de los fuegos, que en un 40,8 % de los casos es natural, seguido por un 27 % que son por accidente, un 8,18 % son intencionados y un 5,66 % que son causados por negligencias. El 15 % tienen causas aún desconocidas o en investigación.

Como más de la mitad de los incendios tienen una causa «humana» (intencionada o accidental) ahí queda «margen para trabajar», ha dicho Oliván, quien ha recordado que todos los años se ponen en marcha campañas de sensibilización y concienciación con la intención de, ha dicho, «evitar la primera chispa».

Blasco, no obstante, ha hecho un llamamiento a mantener la alerta porque este mes de septiembre está siendo muy caluroso y continúa el riesgo.