Lambán reivindica su legado en un debate sin anuncios y con loas al cuatripartito

Isabel Poncela
Zaragoza (EFE).- Como una reivindicación de su legado político ha afrontado el presidente aragonés, Javier Lambán, su intervención en el último debate sobre el estado de la comunidad de la legislatura, en el que ha sacado pecho de la gestión del cuatripartito, pero los anuncios han sido escasos.

Quizá los reserve para las réplicas a las intervenciones de los portavoces de los grupos parlamentarios que dará este viernes, en la segunda sesión de este debate. Este se celebra a poco menos de siete meses de las elecciones autonómicas y municipales en las que Lambán aspira a ser reelegido por tercer mandato consecutivo.

Durante una hora y cuarenta minutos ha estado hablando el presidente, quien ha reconocido que al inicio de esta legislatura, en el verano de 2019, cuando la pandemia de la covid 19 no había hecho aún acto de aparición y tampoco el mundo estaba sometido a los efectos de una guerra en Ucrania, «nadie daba un duro» por la coalición que sostiene al gobierno autonómico.

Un cuatripartito por el que nadie daba un duro

Y, sin embargo, ha propiciado «estabilidad», ha hecho «aportaciones notables a la historia reciente de Aragón» y ha sido capaz de dar «lo mejor» de sí misma en esta etapa crucial.

Lambán ha ensalzado que el cuatripartito, conformado por PSOE, Podemos, PAR y CHA, ha actuado como «sólido escudo social» y ha impulsado el desarrollo económico y el empleo teniendo como pauta dominante «el diálogo».

Ha considerado que han desaparecido conflictos que han caracterizado otros momentos del pasado reciente en Aragón, como los existentes entre la escuela pública y concertada. Y ha encabezado un combate «exitoso» contra la pandemia de la covid, mantenido los servicios públicos y protagonizado una etapa de gobierno en la que más inversiones empresariales se han producido en el territorio.

Autogobierno como herramienta infalible

«Y todo ello -ha aseverado- poniendo a Aragón por encima de cualquier otra consideración, creyendo en la autonomía y utilizando el autogobierno como herramienta infalible para dirigir con éxito la Comunidad.

No ha habido alusiones a la pretendida «reactualización» de la lista impositiva de la comunidad -que seguramente mañana llevarán al atril los representantes de PP, Ciudadanos y Vox- ni al fracaso de la candidatura de los Juegos Olímpicos de Invierno, ni a los criterios que ha impuesto el Gobierno central para las ciudades que, como Teruel, aspiran a ser la sede de la futura Agencia Espacial Española.

Pero sí ha reivindicado el papel de Aragón en la construcción de una España fuerte y unida y su posición geográfica como vecina de las dos comunidades «más desafectas» a la Constitución -Cataluña y País Vasco-.

El presidente de Aragón, Javier Lambán, habla en el hemiciclo aragonés. EFE/ Javier Belver

La «ambición» de Zaragoza

Sin haberse despejado aún la incógnita de quién será su adversario en las filas populares en las elecciones de mayo, y si esta responsabilidad recaerá o no en el actual alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, Lambán ha reclamado también para su gobierno la «ambición» de hacer de la capital de Aragón una de las «ciudades estructurales» de España.

Y para ello el ejecutivo autonómico está invirtiendo «mucho» y potenciándola como referencia logística. Además de impulsarla como ciudad del talento con la ubicación de un centro que ayude a las empresas de Aragón en los procesos de captación de talento y de internacionalización.

Ante un futuro plagado de incertidumbres, Lambán se ha remontado al pasado, al que ha gestionado durante los últimos siete años y que según ha asegurado ha estado marcado con el diálogo.

Aportaciones notables a la historia

Lambán está convencido de que su Gobierno ha hecho «aportaciones notables» a la historia reciente de Aragón.

Y para sustentarlo, ha hecho un repaso, uno por uno, de los logros de todos sus consejeros, un equipo de «hombres y mujeres que han tenido que hacerse cargo del gobierno en la etapa más difícil de la historia autonómica y que han sabido estar a la altura de las circunstancias».

No ha detallado, aunque sí las ha reconocido, las diferencias entre los cuatro socios, «aceptadas desde el principio», fundamentalmente en materias medioambientales relacionadas con la nieve y el agua. A pesar de ello, Lambán ha asegurado que los cuatro partidos han sido capaces de ponerse de acuerdo «en lo esencial».

Pactos para una legislatura

Eso, en cuanto al guión del pasado, pero en lo que respecta al del futuro ha echado mano de los quince pactos que propuso el año pasado por estas fechas con la aspiración de que trascendieran la legislatura que se enfrenta a sus últimos coletazos.

Pactos que conforman sus prioridades y que están relacionados con la sostenibilidad de la sanidad y los servicios sociales, el futuro de los jóvenes, la energía, la agroalimentación, el turismo sostenible, la diversificación de la economía, la logística, la reforma de la administración, la despoblación, el cambio climático, el liderazgo de Zaragoza, el deporte y la cultura.

Se ha reivindicado, finalmente, como un hombre que no depara sorpresas, que evita las estridencias y el ruido, así como la arrogancia, y «con humildad» ha ofrecido «trabajo, esfuerzo y seriedad».

Todo ello haciendo hincapié en lo logrado y no en lo pendiente, que será mañana lo que introduzcan en el debate los portavoces de la oposición. Hoy, en una primera y rápida valoración, ya le han acusado de hacer un discurso vacío, frívolo y frío y de no ver la realidad en la que viven el millón trescientos mil aragoneses.

Por Isabel Poncela