La Fundación Alternativas presenta su último informe sobre África, en el que analiza el impacto de desafíos como la decisión de Estados Unidos de desmantelar su agencia de cooperación, USAid, y retirarse de varios programas de Naciones Unidas, la presencia creciente de China o las nuevas prioridades de Europa de gasto en defensa. En la imagen, el director de Política Exterior de la Fundación Alternativa, Vicente Palacio. EFE/Ángel Medina G.

La Fundación Alternativas invita a la UE a reforzar su cooperación ante el vacío que deja EEUU en África

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- La Fundación Alternativas advierte de que el cese de la ayuda estadounidense deja un vacío en África que ponen en riesgo millones de vidas e insta a la UE a asumir un papel decisivo reforzando la ayuda al desarrollo y garantizando que cada euro invertido contribuya a la resiliencia, la paz y la prosperidad compartida, promoviendo los valores europeos.

En su informe de 2026, ‘África y la nueva financiación al desarrollo. Retos y oportunidades’, la Fundación remarca que Estados Unidos aportaba más de dos tercios de la ayuda bilateral a la sanidad pública en África subsahariana y era principal donante del Fondo Global para la lucha contra Sida, Tuberculosis y Malaria, además de financiar el 15 % del presupuesto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que su retirada ha supuesto un «shock enorme» para el continente.

Y recuerda que, además, países como Reino Unido también han reducido su aportación a la cooperación exterior, pasando del 0,7 % del PIB al 0,3 %; y que los países occidentales están actualmente centrados en aumentar los gastos de defensa, lo que producirá «un encogimiento de los presupuestos».

Una situación que, asevera, «ha dado a algunos gobiernos africanos el pretexto perfecto para no proveer de recursos a las políticas de sanidad o educación».

El director de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Vicente Palacio, ha explicado este martes a la prensa durante la presentación del informe que en 2027 las aportaciones a la cooperación al desarrollo de los países europeos podrían estar a los niveles de 2020.

No obstante, ha remarcado la apuesta del Gobierno español de mantener su compromiso de llegar a destinar el 0,7 % a la ayuda al desarrollo en 2030, aunque conflictos como el de Irán, si se agudizan y estacan, serán otro factor negativo más para la cooperación.

Financiación climática

El documento propone que la UE, principal socio del continente africano, incremente los fondos de ayuda oficial al desarrollo en el próximo presupuesto europeo (MFF 2028-2034) y garantice una previsibilidad en la financiación para que los programas puedan planificarse a largo plazo.

Además, prioriza el desarrollo sostenible, la financiación para el cambio climático –que requiere 143.000 millones de dólares anuales en financiación climática (un 7 % de su PIB total), según el Banco Africano de Desarrollo (BAfD)– y la reducción de desigualdades como el modo de promover los valores europeos y evitar que la política de cooperación quede subordinada a los intereses geopolíticos o económicos de la UE.

«Cabe recordar que, en ocasiones, la UE ha medido el éxito de sus intervenciones en función de la reducción de los flujos migratorios hacia su territorio, en lugar de por los resultados de desarrollo de las comunidades locales», señala el informe.

Una realidad que también han remarcado dos de los coautores del documento durante la presentación, la doctora en Estudios de la Mujer y Emprendimiento Empresarial Africano por la Universidad de Granada, Olga Namasembe, y el presidente y director de investigación del Think Tank LemAfriQ, Romeo Gbaguidi.

Gbaguidi ha invitado a la UE a definir su estrategia de cooperación teniendo en cuenta las necesidades locales y ha destacado la ventaja de China frente al enfoque de los países europeos –uno de los principales acreedores bilaterales de muchos países africanos– por su política de no injerencia.

Igualmente, el informe apuesta por dar más protagonismo en la toma de decisiones a la sociedad civil y a los actores locales africanos, particularmente a los jóvenes, así como por establecer mecanismos de supervisión pública y parlamentaria para reforzar la transparencia y el control.

En cuanto a España, subraya que puede convertirse en un «eje de la cooperación euroafricana moderna, orientada hacia la sostenibilidad, el empleo y la seguridad alimentaria», gracias a sus competencias en cooperación descentralizada, energías renovables, gestión del agua y economía azul.

La deuda consume el 50 % de los ingresos

El texto también analiza que la deuda pública externa africana alcanzó en 2024 los 1,86 billones de dólares, absorbiendo en torno al 50 % de los ingresos públicos, y que los pagos de intereses alcanzarán en 2027 el 3,4 % del PIB regional.

La Fundación Alternativas propone tres claves para transformar la deuda en «motor de prosperidad»: destinar préstamos a proyectos con un rendimiento económico o social identificable, como energías renovables, agricultura resiliente, capital humano y digitalización; garantizar transparencia y disciplina presupuestaria y crear bonos regionales y proyectos transfronterizos para compartir riesgos entre países y reducir costes.

El informe subraya los desafíos de África donde, a la deuda externa y los recortes de ayuda internacional, se suman la corrupción institucional, los déficits comerciales, los golpes de Estado y la fragilidad institucional, entre otros factores.

Pero también destaca que África es «la mayor oportunidad de prosperidad para el siglo XXI», citando al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y recuerda que es un continente muy joven y el único con crecimiento demográfico, que cuenta con inmensos recursos naturales (minerales, petróleo, tierras agrícolas) y que la Agenda 2063 de la Unión Africana busca un 7 % de crecimiento anual del PIB y duplicarlo para 2040. EFE