La Policía Nacional ha detallado este viernes que la detención del acusado de violar y asesinar a una mujer a la que abordó en un garaje en el barrio de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, hace nueve años se produjo gracias a un cribado genético parcial de dos pruebas que permitió reconstruir el linaje familiar del autor hasta su localización y no descartan más víctimas. En la imagen, la inspectora Gara Toledo (d), durante la rueda de prensa en la que participó hoy para informar del caso. EFE/ Alberto Valdés
La Policía Nacional ha detallado este viernes que la detención del acusado de violar y asesinar a una mujer a la que abordó en un garaje en el barrio de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, hace nueve años se produjo gracias a un cribado genético parcial de dos pruebas que permitió reconstruir el linaje familiar del autor hasta su localización y no descartan más víctimas. En la imagen, la inspectora Gara Toledo (d), durante la rueda de prensa en la que participó hoy para informar del caso. EFE/ Alberto Valdés

La Policía no descarta más víctimas del sospechoso de matar a una mujer hace 9 años en Tenerife

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Santa Cruz de Tenerife (EFE).- La Policía Nacional ha detallado hoy que la detención del acusado de violar y asesinar a una mujer a la que abordó en un garaje en el barrio de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, hace nueve años se produjo gracias a un cribado genético parcial de dos pruebas que permitió reconstruir el linaje familiar del autor hasta su localización y no descartan más víctimas.

Así lo ha detallado la inspectora Gara Toledo durante una rueda de prensa, en la que ha ofrecido detalles del procedimiento que aún sigue en curso, junto al delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, el jefe superior de la Policía, Jesús Gómez Martín, y el inspector jefe Javier Sarmiento.

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Toledo ha explicado que todo comenzó cuando las muestras de ADN recogidas en el cuerpo de la víctima y en un pañuelo que el sospechoso dejó en la zona donde al parecer intentó agredir a otra mujer medio año después de aquel crimen, arrojaron una coincidencia parcial, que se correspondía con un hombre que fue detenido hace cinco años por otro delito.

“Normalmente las identificaciones por ADN se hacen teniendo en cuenta el código completo del ADN. En este caso, lo novedoso es que se utiliza solo una parte. Solo con el haplotipo del cromosoma Y. A partir de ahí, esto nos da un dato muy relevante y es que el autor está emparentado por vía paterna con este señor que fue detenido por otro motivo”, ha indicado la inspectora.

Gracias a este dato, ha continuado, que se basa en la particularidad que tiene el cromosoma Y, que es una combinación única de marcadores genéticos que se transmite casi sin cambios de padre a hijos varones, pudieron establecer que existe una relación de sangre entre ambos sujetos, que puede ir desde tatarabuelos a bisabuelos, hermanos, primos o tíos, de ahí la complejidad de la investigación.

Fue en ese momento cuando comenzaron a cruzar información genética, que establecía un perfil físico basado en probabilidades, con la consulta de archivos y libros de registro parroquiales desde principios del siglo XIX hasta la actualidad, lo que supuso la consulta manual de documentos desde 1800 hasta la actualidad para establecer un árbol genealógico.

“La familia está ramificada en varias zonas de la isla, aunque la más probable, en la que pusimos el foco desde el primer momento, fue en las proximidades del barrio de Añaza. En concreto, en la zona de Santa María del Mar, que se encuentra a apenas un kilómetro. Y a partir de ahí, empezando por la edad, comenzamos a descender, tomando declaraciones y barriendo redes sociales”, ha indicado Toledo.

Una labor “complicada”, ha proseguido, pues no todo el mundo “tiene a sus hijos registrados” y existía “mucha familia relacionada por la vía paterna”, al tiempo que ha declarado, tras preguntas de los periodistas acerca de si el detenido estudió a la víctima o no antes de cometer del delito, que la “investigación aún se encuentra en curso”, por lo que no pueden revelar más detalles.

Lo que sí ha confirmado es que tras realizar el análisis de los datos e identificar al posible autor de ambos hechos procedieron a recabar todas las “muestras y pruebas del delito que se encontraban abandonadas en la vía pública” que contuviesen una muestra de ADN del acusado, como pueden ser un pañuelo o una lata de refresco, para poder confirmar la coincidencia y proceder a su detención.

Sospechas de nuevas víctimas

La inspectora también ha manifestado que sospechan que puedan existir “bastantes víctimas” más a manos del acusado, por lo que ha aprovechado para hacer un llamamiento a todas aquellas personas que hayan sufrido una agresión y “a lo mejor no se han atrevido a denunciar”, para que se pongan en contacto con la Policía en la comisaría de la avenida Tres de Mayo en Santa Cruz de Tenerife.

“Ese será nuestro siguiente paso: buscar más víctimas. Se sabe que en este tipo de delitos muchas veces ocurre que la gente no se atreve a denunciar por miedo, sobre todo si es alguien conocido o un vecino”, ha detallado.

La inspectora ha agradecido a todas las personas que han formado parte de la investigación durante estos nueve años, en especial al equipo de la Policía Nacional de Tenerife, pero también a la Unidad de Análisis Científico y al Laboratorio de Biología de ADN. EFE