Once días de riesgo máximo en el timón de un petrolero… para volver a Nigeria

José María Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Los tres polizones rescatados este lunes en Las Palmas de Gran Canaria en un petrolero procedente de Nigeria sobrevivieron a once días de travesía «de riesgo máximo», refugiados en el pequeño espacio que queda libre bajo la popa allí donde el timón se encaja en el casco, un hueco que puede inundarse solo con que el buque cabecee entre el oleaje.

«Es un sitio que no está habilitado para albergar a una persona, con unas condiciones ambientales de mar abierto y riesgo de morir por deshidratación, porque caigas al agua por un golpe de mar, por hipotermia…. riesgo máximo. Y el habitáculo se puede inundar, es muy posible, además, que pase eso», relata para EFE Sofía Hernández, la jefa del Centro de Coordinación Salvamento Marítimo de Las Palmas, que dirigió el rescate.

Hernández desconoce los detalles del expediente policial abierto a estas tres personas, a las que la ley no trata como migrantes, sino como polizones, con un régimen muy diferente; incluso precisa que Salvamento no puede asegurar dónde embarcaron, solo corroborar que el buque en el que estaban salió de Lagos el 17 de noviembre.

«De Nigeria a Las Palmas de Gran Canaria y sin escalas», precisa una fuente de la Delegación del Gobierno, que detalla que los tres polizones serán devueltos al buque Alithini II para que su tripulación se haga cargo de ellos, sin permitir que bajen a tierra, hasta que hagan escala de nuevo en el país de partida, Nigeria.

Dos de ellos están ya, de hecho, a bordo del petrolero. Y el tercero será entregado al buque maltés en cuanto reciba el alta en el hospital donde le asisten por un cuadro de deshidratación, aunque sin peligro ya para su vida, precisa la misma fuente.

Por el momento, no ha transcendido información oficial sobre el origen de estas tres personas, más allá de que se trata de tres varones subsaharianos adultos. Sin embargo, una fuente de los servicios de emergencia ha señalado que son varones senegaleses.

Apenas pudieron hablar con las asistencias, porque se encontraban en mal estado y fueron derivados de inmediato a los Hospitales Doctor Negrín e Insular, pero sí han manifestado que solo venían ellos tres en la mecha del timón, lo que descarta que algún compañero hubiera perecido en la travesía; que llevaban once días en el mar y que partieron con pocos víveres, que pronto se terminaron.

Una imagen impactante, pero que se repite

El buque en el que fueron encontrados, el «Alithini II», un petrolero de 182 metros de eslora, llegó sobre las 5.00 de la madrugada del lunes al puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, donde quedó fondeado en la rada norte, hasta que ya por la tarde pidió permiso para maniobrar entre los diques. Fue en ese momento cuando una falúa de los prácticos del puerto que pasaba a su lado observó que había varias personas sentadas en el timón.

Salvamento Marítimo movilizó en su ayuda a la Salvamar Nunki, en una operación muy rápida, porque estaban cerca de su posición, pero que resultó complicada por el mal estado de los rescatados, detalla la jefa del Centro de Coordinación de Salvamento de Las Palmas.

La imagen de los tres sentados sobre la pala del timón, con los pies a menos de medio metro del agua, que tomaron los marineros de la Salvamar Nunki ha tenido difusión internacional, porque es tan impactante, que lleva a todo el que la ve a preguntarse cómo se sobrevive así once días en océano abierto.

Sin embargo, en Salvamento saben que se trata de un práctica relativamente frecuente: solo en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria ha habido seis precedentes en los últimos cuatro años.

En enero de 2018, cuatro personas fueron rescatadas de la mecha del timón del buque Green Sky; en octubre de 2020, cuatro en el mismo cubículo del Champion Pula y siete en el Andrómeda; en noviembre de 2020, uno en el Minerva Virgo; y días después, otras tres en el Ocean Princess I, entre ellas un menor. En al menos dos de esos casos, hay constancia de que los buques venían de Nigeria.

Pero no por relativamente frecuente estos casos pasan desapercibidos entre el personal de Salvamento. «Cualquiera que conozca un poco el tema náutico se da cuenta de que son unas condiciones de lo peor que existe…. incluso peor que una neumática o una patera, pésimas», reflexiona la jefa de Salvamento. EFE