Santander (EFE).- La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP), ha pedido una reunión a Pedro Sánchez (PSOE) en la que trasladará sus reivindicaciones: infraestructuras viarias y ferroviarias por valor 6.900 millones de euros y que su comunidad autónoma «no sea de segunda».
«No queremos ser más que nadie, pero tampoco menos. No voy a consentir que un cántabro sea menos que un catalán», ha advertido este lunes Sáenz de Buruaga, en la presentación ante los medios de las reivindicaciones de Cantabria, que, según ha dicho, es «cada vez amplia y urgente» como resultado «de años de incumplimiento y abandono» del Gobierno central y «del fracaso» de la coalición PRC-PSOE.
El Gobierno cántabro del PP pedirá que se aceleren las obras en marcha y se agilicen aquellas que no han comenzado tras «años de promesas», con el objetivo de revertir el «aislamiento de Cantabria» en materia de infraestructuras viarias y ferroviarias.
«El Gobierno de Sánchez nos ha convertido en una isla», ha reprochado.
Entre esas inversiones destacan los 1.600 millones del AVE a Reinosa, un tren rápido a Bilbao que oscilaría entre los 2.500 y los 3.000 millones o los 1.257 millones del plan de cercanías que comprometió el Gobierno de España, ha señalado, tras «el escándalo de los trenes que no caben por los túneles».
En total son once actuaciones que suman 6.900 millones de euros, unos 850 de ellos en carreteras: el tercer carril entre Laredo y Vizcaya, la A-73 Burgos-Aguilear, el nudo de Torrelavega, la reforma del Desfiladero de La Hermida, el tercer carril entre Polanco y Santa Cruz de Bezana, Los Tornos, Lanestosa y la variante de Potes.
No solo obras
Además de esas obras, Cantabria reclama la salida del lobo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, un cambio en la política energética que «mantiene en vilo» a las empresas de la región, el apoyo a proyectos estratégicos como el área industrial de La Pasiega, el Museo de Prehistoria y Arqueología, la sede asociada al Reina Sofía, que se mantenga la cesión de los terrenos de La Residencia para uso sanitario o soluciones a los afectados por la Ley de Costas.
El Gobierno de Cantabria buscará el respaldo de esta agenda de en el Parlamento regional y de los diputados nacionales para ir acompañado en estas reivindicaciones, que no son «ideológicas ni frentistas, sino constructivas», ha defendido la presidenta.
Otros asuntos, como los espigones de la Magdalena, la estación depuradora de Vuelta de Ostrera o el subfluvial de Santoña, se abordarán en conferencias sectoriales y ante los ministros correspondientes.
«No hay precio a la quiebra de la igualdad»
Tras afirmar que Cantabria «no pagará los platos rotos de la investidura de Sánchez», ha reivindicado que el modelo de financiación autonómica se negocie entre todas las comunidades autónomas y «no lo decidan Puigdemont y los nacionalistas».
Cantabria planteará una vez más que se pondere el coste efectivo de los servicios y que «no pierda ni un euro» de lo que recibe ahora.
La presidenta de Cantabria también planteará a Sánchez que la quita de la deuda «no puede ser una moneda de cambio a la investidura». «No se puede poner el precio a la quiebra de la igualdad entre los españoles», ha sostenido.
Si hay que negociar la quita de deuda, según Sáenz de Buruaga, tendrá que ser una decisión «multilateral y no por acuerdos entre dos» y «a espaldas de Cantabria» porque «la deuda que se perdona a un territorio no se evapora, va a la bolsa común y se reparte entre todos. Esa fiesta la pagamos todos».









