Toledo, (EFE).- La Cátedra del Tajo UCLM-Soliss ha achacado la variación de caudal que experimentó el río a su paso por Toledo, el pasado 8 de julio, a la actividad hidroeléctrica como «hipótesis más probable».
La cátedra ha analizado los datos de caudales del Sistema automático de información hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Tajo, y ha recordado que entre las 7:00 y las 10:00 horas el río, a su paso por Toledo, bajó súbitamente de 30 a 13 metros cúbicos por segundo, y luego tuvo una recuperación «brusca» para alcanzar los 44 metros cúbicos por segundo a las 14:00 horas.
Según ha informado la cátedra en nota de prensa, se han estudiado los datos de hasta siete estaciones de control de caudal, y se ha acotado el descenso del día 8 entre la de Puente de Algodor, que no registró variaciones sensibles, y la Casa del Diamantista, ya en la capital toledana.
Ha añadido que el comportamiento del caudal, con una bajada brusca seguida de una subida rápida, indica que «el caudal ha quedado retenido en algún punto para, a continuación, liberar en poco tiempo el agua retenida».
Descarta que se deba a captaciones agrícolas
A su juicio, ello permite descartar «que la causa esté en captaciones agrícolas o en la evaporación del agua ante las altas temperaturas», y la hipótesis más probable es que la causa «esté en la actividad hidroeléctrica en ese tramo del río».
La cátedra ha señalado también que se están cumpliendo los caudales mínimos ecológicos establecidos para 2027, y que son de 13 metros cúbicos por segundo en verano, pero la «alarma social» que ha causado la imagen del río corrobora, como ya advirtieron en 2023, «que esos caudales mínimos (…) no iban a suponer un cambio sustancial en la situación del río».
Ha apuntado que el tramo medio del río está «fuertemente alterado hidrológicamente» debido sobre todo a la «regulación en cabecera, a la actividad hidroeléctrica y a las captaciones para usos agrícolas», incluso cuando se cumplen los caudales mínimos.
Por ello, ha considerado que «estos valores por sí solos no son suficientes, y poco pueden aportar al río si no van unidos a una gestión que contemple una visión del comportamiento natural del río y de la conservación de sus especies y ecosistemas».