Un nenúfar en un río d Ciudad Real. EFE/Beldad

Los nenúfares resisten en ríos de Ciudad Real pese a su retroceso histórico

Aníbal de la Beldad | Casas del Río (Ciudad Real) (EFE).- Los nenúfares, plantas acuáticas de gran valor ecológico y cultural, han logrado sobrevivir en algunos ríos de la provincia de Ciudad Real a pesar de haber sufrido una fuerte regresión en el último siglo como consecuencia de la transformación de humedales, desecaciones, presiones agrícolas y cambios en los cursos fluviales.

En la provincia se conservan dos especies: el nenúfar blanco y el amarillo, ambos de flores grandes y vistosas, en la actualidad reducidas a enclaves muy concretos, aunque antaño fueron frecuentes en humedales hoy desaparecidos como los Ojos del Guadiana o algunas lagunas ligadas al Guadiana alto, ha explicado a EFE el naturalista y profesor de Educación Primaria Francisco Zamora Soria.

Actualmente, el río Bullaque en buena parte de su curso y el río Guadiana a su paso por los términos municipales de Luciana y Puebla de Don Rodrigo se han convertido en el principal refugio de estas especies en la provincia de Ciudad Real, donde también se han registrado poblaciones aisladas en el río Valdeazogues, aunque con menor densidad y extensión.

El oeste de la provincia, más húmedo y con cursos fluviales que han mantenido una mayor naturalidad, concentra la mayor parte de los ejemplares, en contraste con el este de Ciudad Real, donde se han perdido todas sus poblaciones debido a la transformación agrícola y a la canalización de cauces.

Zamora ha recordado que el nenúfar amarillo, que aún mantiene algunas poblaciones en el río Guadiana, desapareció de espacios emblemáticos como las Tablas de Daimiel hacia los años setenta del siglo XX, víctima de la desecación y de la presión sobre los niveles freáticos.

La ausencia de esta planta, ha dicho, «es considerada un indicador de la fragilidad de los ecosistemas acuáticos manchegos».

El naturalista y profesor de Educación Primaria de Francisco Zamora Soria. EFE/Beldad

Poca investigación sobre nenúfares

Pese a su espectacularidad visual y su simbolismo cultural, la investigación científica sobre los nenúfares en la provincia de Ciudad Real ha sido escasa, ha señalado el profesor, quien ha recordado que existen referencias en herbarios históricos y en algunos estudios botánicos regionales, pero no se ha desarrollado un seguimiento sistemático de las poblaciones ni un plan específico de conservación.

Sin embargo, ha añadido, en los últimos años se han recopilado imágenes y observaciones de naturalistas locales que confirman tanto el retroceso generalizado como la persistencia de colonias resistentes que se aferran a los cursos de agua.

Zamora ha comentado que hay especialistas que subrayan que estas plantas son especialmente sensibles a la calidad del agua, a las alteraciones del caudal y a la presión de especies invasoras; si bien, su pervivencia en el río Bullaque demuestra que los tramos de río con mayor naturalidad pueden seguir acogiendo comunidades vegetales de alto valor, siempre que se reduzca la presión humana y se mantenga el régimen hídrico adecuado.

La floración anual de los nenúfares, visible durante el verano, constituye un atractivo e identifica estas plantas con la buena salud del río.

De hecho, algunos colectivos ecologistas han propuesto convertir la presencia de nenúfares en un indicador de calidad ecológica de los ríos manchegos, comparable a los sistemas de evaluación que se emplean con macroinvertebrados o peces.

Presencia en la península ibérica

En el contexto europeo, ha recordado, «ambas especies están consideradas especies comunes, aunque en retroceso en amplias zonas por la transformación de hábitats, mientras que en la península ibérica se mantienen poblaciones significativas en el norte, pero en el sur y en la meseta su presencia es ya muy puntual».

La situación en Ciudad Real, ha advertido, refleja esta tendencia general: «supervivencia en enclaves muy concretos y desaparición progresiva de la mayor parte de los núcleos históricos».

Y ha subrayado que la falta de planes de restauración específicos hace temer que a medio plazo, incluso estas últimas colonias puedan correr peligro si se intensifican los periodos de sequía.

A pesar de las amenazas, este naturalista ha reconocido que la persistencia de los nenúfares en algunos tramos del Bullaque es «una buena noticia» y ha apuntado que su conservación «pasa por garantizar la calidad del agua, reducir las extracciones en los periodos críticos y mantener un seguimiento más riguroso de la evolución de sus poblaciones».

Finalmente, ha indicado que «los nenúfares de Ciudad Real representan hoy un testimonio vivo de la riqueza natural de la provincia y un recordatorio de la necesidad de proteger los ecosistemas fluviales frente a la presión humana y al cambio climático». EFE