Por Silvia Bejarano |
Toledo (EFE).- La ermita de la Virgen del Valle de Toledo esconde bajo su altar una cueva manantial con siglos de historia que ha resistido inmutable al paso del tiempo y ha aunado naturaleza y tradición a lo largo de los años.
Un enclave natural poco conocido que refuerza el valor patrimonial de la ermita, que este viernes 1 de mayo cobra protagonismo con la celebración de la Romería de la Virgen del Valle, una tradición multitudinaria que reúne a miles de personas en la ermita y su entorno.
La cueva es una gruta natural que tiene un pequeño manantial con agua que fluye y mantiene una capa siempre constante de agua, lo que indica que está en conexión con el nivel freático del agua, ha explicado, en declaraciones a EFE, el tesorero de la Cofradía del Valle, Jacinto García.
No hay documento alguno que date la aparición de la cueva, pero García ha señalado que «todo apunta a que debe ser muy antigua y que posiblemente antes de la construcción de la ermita actual hubiera algún santuario», porque es tradicional en España levantar una ermita o santuario en honor a las vírgenes donde hay una fuente o cavidad con agua.
Agua con fama de «milagrosa y sanadora»
Agua que, según García, «siempre ha tenido fama de milagrosa y sanadora», hasta el punto de que hay personas que van a la ermita, de Toledo y de fuera, y le piden a la santera agua del manantial, que ella recoge con sumo cuidado con una jarra esterilizada y se la proporciona a quien la demande.
El manto de agua que genera la gruta se mantiene siempre en el mismo nivel, nunca cambia sean cuales sean las condiciones meteorológicas en esta zona e incluso ha resistido al tren de borrascas de este pasado invierno que dejó intensas lluvias en Toledo.
El agua se puede consumir, ha detallado García, y de hecho hace unos diez años se llevaron a cabo unos análisis de la misma por parte del Ayuntamiento de Toledo que arrojaron que mantiene su pureza y no tiene contaminación alguna.
La cueva, visitable con permiso previo y motivo justificado
La cueva de la ermita del Valle no es visitable, si bien la cofradía permite pasar, con permiso previo y un motivo justificado, a aquellas personas que lo solicitan, porque «no es algo oculto ni cerrado a todo el mundo», precisa García, si bien la entrada es muy angosta y las dimensiones son reducidas.

Sobre la historia de la ermita, el tesorero de la Cofradía de la Virgen del Valle ha apuntado que se sospecha que habría antes «un lugar donde viviera algún ermitaño o santón y que posteriormente sobre esa oquedad, esa cueva, se construyó lo que es la ermita actual».
Una historia no exenta de leyendas que sitúan a ese santón como un sanador que era capaz de realizar milagros y por eso se cree que el agua es curativa.
400 aniversario de la Cofradía de la Virgen del Valle
Si la cueva manantial tiene siglos de historia, también los tiene la Cofradía de la Virgen del Valle, que este año celebra su 400 aniversario y que en origen tenía 12 hermanos pero después la devoción a la Virgen atrajo a muchas más personas y en la actualidad son más de 2.000.
Se trata de una de las cofradías más antiguas de devoción mariana y de las que no están vinculadas a la Semana Santa, y para celebrar esta efeméride la Cofradía ha preparado una programación con actividades muy diversas entre las que destaca una exposición de fotografías antiguas de la ermita y del Valle en la que se aprecia cómo los toledanos cruzaban en barcas -también a nado- el río Tajo para llegar a la ermita.
Y su tradicional romería originalmente se celebraba el 1 de agosto, cuenta García, pero el calor de esas fechas en Toledo hizo que la fiesta cambiara al 1 de mayo.









