Intervención de "relevancia máxima" para conservar un elemento del Circo Romano de Toledo
Estructura que formaba parte del graderío del Circo Romano de Toledo. EFE/ Ángeles Visdómine

Intervención de «relevancia máxima» para conservar un elemento del Circo Romano de Toledo

Toledo (EFE).- El Ministerio de Cultura ha iniciado una intervención para la conservación y puesta en valor de una estructura que formaba parte del graderío del Circo Romano de Toledo, una actuación de «relevancia máxima y muy necesaria» para preservar la integridad de «ese elemento tan emblemático».

La profesora titular de Historia Antigua y Arqueología Romana de la Universidad de Castilla-La Mancha, Rebeca Rubio, resume de esta manera en una entrevista con la Agencia EFE la intervención que está ejecutando el Ministerio de Cultura en una estructura que a simple vista puede parecer un arco, pero que es «un elemento que forma parte de los accesos exteriores a la parte más elevada del graderío lateral del circo», explica.

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En concreto, tal y como han informado a EFE fuentes del Ministerio de Cultura, la intervención afecta principalmente al arco y a los restos de cimentación de la cavea noroeste del circo romano, situados en una parcela estatal, que es titularidad del Ministerio de Cultura, en la avenida Carlos III, con un presupuesto de unos 15.000 euros.

Construido en el siglo I d.C.

El circo romano de Toledo, construido en el siglo I d.C. y uno de los testimonios arqueológicos más relevantes de la antigua Toletum, constituye el único edificio lúdico romano conservado en la ciudad y está declarado Bien de Interés Cultural.

Los trabajos responden a la necesidad de realizar tareas de conservación e incluyen la eliminación controlada de vegetación invasiva, la retirada de residuos, el análisis detallado del estado de conservación de las estructuras y la consolidación mediante técnicas y materiales compatibles con los originales.

Rubio explica que fue ella misma quien, en una reunión con el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, le trasladó «el progresivo deterioro que estaba sufriendo esta emblemática estructura del llamado ‘arco'».

A continuación elaboró un informe técnico preliminar que a primeros de 2025 hizo llegar al Ayuntamiento, a la Junta de Comunidades y al Ministerio de Cultura para que constara «la necesidad de intervenir en un plazo no muy largo sobre esta estructura», añade.

Intervención en el Circo Romano en 2011

En este sentido, recuerda que en 2011 «afortunadamente» el Ministerio de Cultura intervino para consolidar las estructuras del Circo Romano, en la parte sobretodo de lo que se denomina «parque escolar» y que se ejecutó a raíz de la caída de «una porción de una de las estructuras abovedadas que están en ese lateral».

De hecho, subraya que la parte mejor conservada es la que está dentro del «parque escolar» donde hay «toda una serie de cimentaciones de accesos, que son dobles escaleras que se encontraban en la parte superior, por lo que generaban en la parte inferior un pequeño arco».

La profesora de Historia Antigua y Arqueología Romana de la Universidad de Castilla-La Mancha, Rebeca Rubio. EFE/ Ángeles Visdómine

Es esa forma de arco, es decir el núcleo de la estructura de acceso al graderío, lo que actualmente está siendo objeto de intervención.

Pero es en la otra parte del circo, donde el elemento en cuestión está exento y «expuesto a los agentes climáticos», de forma que se iba percibiendo «el deterioro, la existencia de fisuras» y, en general, «se ha ido disgregando y deshaciendo parcialmente parte de su grosor inicial», indica.

Rubio no descarta que, a largo plazo, este elemento del circo romano hubiera colapsado y por ello valora la colaboración institucional y las sinergias entre el Ayuntamiento, el Ministerio -que es quien tiene la propiedad-, la Junta de Comunidades que supervisa y la Universidad, que como expertos se encargan de la investigación del conjunto y de velar por la preservación del patrimonio.

Futuro del Circo Romano

De cara al futuro del Circo Romano, Rubio considera que no necesita «tanto excavar como más revalorizar», es decir, poner en valor de las estructuras que ya se conocen y que están a la luz y hacer un «plan integral», que incluya la puesta en marcha de un centro de interpretación y hacer unos «itinerarios de visita coherentes» para ayudar a los visitantes a entender lo que están viendo.

De hecho, desvela que ha trabajado para hacer unos paneles explicativos en distintos puntos e hitos del recorrido, que se complemente con unas reconstrucciones virtuales.

«El Circo Romano de Toledo es casi de los que mejor se conservan de lo que era el antiguo Imperio Romano», reivindica Rubio, que con todo reconoce que «una persona no especializada tampoco visualiza esos restos».

Por ello, cree que esas reconstrucciones virtuales,» algunas ya muy avanzadas», y complementadas con paneles a lo largo del itinerario durante la visita del circo, «posibilitaría el que los visitantes y los ciudadanos de Toledo pudieran tener ese apoyo de interpretación de los restos arqueológicos que están viendo».

Un circo «extraordinariamente monumental»

En general, Rebeca Rubio destaca que el Circo Romano de Toledo era «extraordinariamente monumental» y que se construyó «claramente con una voluntad de hacer un edificio para los espectáculos de las carreras de bigas y cuadrigas con unas grandes dimensiones».

De hecho, subraya que a diferencia de otros circos que recurrieron a zonas de laderas o amontonaron tierra para generar esas laderas sobre tierra, en este caso hubo «una parte de construcción arquitectónica muy importante que le hacen especialmente monumental», a lo que suma los dos cuerpos de graderío que le aportan una «articulación compleja» y modular que «es digna de estudio».

En cuanto a sus dimensiones, calcula que tenía 400 metros de longitud por 100 metros de ancho, con un aforo que podría haber alcanzado las 20.000 personas.

En este punto, señala que el circo debía dar cabida a toda la población no solo de la urbe de Toletum sino de todo el territorio municipal, «que era muy grande», a lo que añade la intervención de «un factor de prestigio y de competencia entre las grandes ciudades», de forma que las élites locales, a la hora de financiar la construcción, querían hacer un edificio «cuanto más grande y de mayor monumentalidad y esplendor, mejor».