Miriam Serradilla Martín |
Toledo (EFE).- La Real Fundación de Toledo, encargada de la conservación y difusión del legado del escultor Victorio Macho, trabajará con el Ayuntamiento y la Diputación de Palencia en la elaboración de una oferta cultural conjunta para poner en valor la obra de este artista, que fue el primero en «dar sentido a los ideales de la Generación del 98».
En una entrevista con la Agencia EFE por el 60 aniversario del fallecimiento del escultor, el presidente del Patronato de la Real Fundación de Toledo, Jesús Carrobles, recuerda que Victorio Macho nació en Palencia, pero decidió que su colección principal se conservara en la capital castellanomanchega.
Si bien, esta institución trabajará con el Ayuntamiento y la Diputación de Palencia en la elaboración de «una oferta coherente y conjunta», con el fin de que el material que custodia Toledo pueda ser disfrutado en Palencia a través de exposiciones temporales o préstamos y de generar un método de trabajo «que nos convierta en socios en el futuro», de manera que esta colaboración trascienda más allá de este 60 aniversario, apunta Carrobles.
«Puertas abiertas» a los palentinos en Roca Tarpeya
En este contexto, detalla que se estudiará «un modelo de visitas» que permita a los palentinos tener «abiertas las puertas» de Roca Tarpeya -lugar que fue casa y taller del escultor y que alberga el Museo Victorio Macho en Toledo- y que los toledanos que se acerquen a Palencia puedan tener también «un tratamiento preferencial» en el acceso a espacios expositivos.
La idea es aprovechar esta efemérides para recordar que «tenemos una deuda contraída con este artista» y la responsabilidad de «custodiar su obra y su memoria», destaca el presidente de la Real Fundación.
Asimismo, explica que el Plan de Actuación de la institución para este 2026 planteaba la necesidad de actualizar el montaje del Museo Victorio Macho, ya que el actual se inauguró en 1998 y «necesita una renovación prácticamente completa», tanto de la museografía, es decir, de los elementos que sirven para exponer la obra, como de la museología o lo que se quiere contar de dicha obra.

Y agrega que la reforma del museo es «un trabajo complejo», que se hará «por partes» y «en las condiciones adecuadas» para que las piezas puedan conservarse «como merecen».
También resalta que se ha planteado la ampliación de algunos espacios del complejo, con el objetivo de que otros artistas muestren sus creaciones y de convertirlo en «lugar de referencia» para el arte contemporáneo, aprovechando no solo el legado del escultor palentino, sino también el Espacio Rafael Canogar, dedicado a este artista toledano.
Colección del Museo Victorio Macho
La colección del Museo Victorio Macho se compone de 91 esculturas y 48 dibujos de distintas etapas artísticas y está considerada la obra más representativa del autor.
La mayor parte de las piezas provienen del legado del escultor, aunque la fundación ha logrado ampliar la colección con otras nuevas de gran valor, dando lugar a una significativa selección que se muestra al público distribuida en tres espacios.
En el propio museo se exhiben una galería de retratos de sus amigos Unamuno, Ramón y Cajal, Marañón o Madariaga, que llevan hasta la estatua sedente de ‘La Madre’; además de tres bustos, ‘Aurelio Arteta’, ‘La niña vasca’ y ‘El marinero vasco’, que acompañan la escultura de la ‘Pasionaria’.
En la cripta, situada bajo la casa, el escultor colocó la estatua ‘Mi hermano Marcelo’, una de las obras que le dio más fama; mientras que en el jardín permanecen las mismas piezas que el artista tenía expuestas, a las que se han unido otras esculturas para enriquecer el espacio.
El escultor, señala Carrobles, «empieza a tener cierto éxito a principios del siglo XX y desde entonces fue muy consciente de que necesitaba tener una colección propia que le permitiera trascender».
Precisa que fue «un artista itinerante», que pasó por París, Bogotá, Lima y «muchos otros sitios» con una serie de obras que, una vez de regreso a España, instaló en el complejo de Roca Tarpeya, por el que anualmente pasan entre 12.000 y 14.000 visitantes.
Toledo, foco de atracción cultural
El presidente del Patronato de la Real Fundación de Toledo subraya que en los años 20 y 30 del pasado siglo esta ciudad fue foco de atracción para autores de las generaciones del 98, del 14 y del 27.
«Fue ese espacio donde la Orden de Toledo, Buñuel o Lorca generaban cultura, generaban marca España» y uno de sus integrantes fue Victorio Macho, que vivió en Toledo en los años 20, que participó «en todo ese mundo cultural, en esa efervescencia» olvidada porque la Guerra Civil, lamenta Carrobles, «fue como una losa que tapó lo que ocurrió en el momento anterior».
Pero hoy su obra «está aquí», sostiene, en recuerdo de esa Edad de Plata, que fue «una edad dorada» para Toledo y que se puede revindicar a través de la figura de Victorio Macho.
Un hombre «muy preocupado por lo social», a quien define como «retratista de la Generación del 98» y sin el cual, concluye, «no se puede entender el arte del siglo XX en España».









