Toledo (EFE).- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha opinado que la «pregunta clave» sobre los informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) previos a la entrada masiva de migrantes en Ceuta es «si se hizo algo, poco, mucho o no se hizo nada».
En una entrevista en Onda Cero, el presidente castellanomanchego ha calificado la crisis de Ceuta como «uno de los grandes desastres de gestión» del Gobierno central y ha advertido de que como el Ejecutivo «no se dé prisa», el asunto puede «terminar pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia», en referencia a las tesis del Gobierno del PP sobre el 11M.
Ha defendido el trabajo del CNI, porque «es uno de los mejores servicios de información que hay en el mundo» y ha apelado a «velar por su imagen».
Alerta de una «dinámica esquizofrénica»
Asimismo, ha alertado de la «dinámica un tanto esquizofrénica» que puede llevar el planteamiento de «no tener nunca culpa de nada y va a terminar teniendo la culpa de todo cualquiera menos el responsable».
«Tienen que darse prisa a espabilar porque están en la fase en la que toda España se crea que la mentira se ha elevado a categoría de dogma», ha instado García-Page, que también ha alertado de que si el Gobierno no varía su forma de afrontar la crisis de Ceuta, se puede convertir «en un chollazo enorme» para la extrema derecha.
A su entender, se debe analizar «todo: el antes, el momento y el después» y ha calificado de «infame lo que está pasando en Ceuta a día de hoy», porque «nadie» puede «saber lo que va a terminar pasando mañana ni pasado mañana», de forma que ha reflexionado que «lo verdaderamente importante es que o aciertas en el diagnóstico y asumes lo que ha pasado o es muy difícil prometer soluciones».
«No voy a entrar a moverle la silla a nadie»
Por otro lado, y ante el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que tiene intención de optar a la reelección, García-Page ha afirmado que le llama la atención «la de veces» que ha escuchado a Sánchez decir que va a ser el candidato, «como si se tuviera que repetir todas las semanas» y ha mostrado su opinión de que eso «esconde algún tipo de dificultad, algún tipo de problema».
«Por experiencia, una vez que lo has dicho, te cogen la palabra y ya no te puedes volver atrás», ha señalado García-Page que, con todo, ha descartado postularse como sucesor de Sánchez y aunque ha reconocido que mantiene discrepancias, no se le podrá achacar que esté «en una conspiración, ni organizando un grupo crítico».
Así, y si bien ha afirmado que le gusta «discutir de ideas, de conceptos, de estrategias», ha descartado «entrar en moverle la silla nadie», y ha añadido: «No estoy en juegos de sillas».
Sobre la posibilidad de que él se presente a la reelección a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, García-Page ha señalado que tiene sus «propias disquisiciones personales, de índole muy personal», que «están sin dilucidar».
Con todo, ha señalado que esos temas hay que plantearlos «cuando procede» porque «si estás todo el día estás gobernando y tú mismo te titulas te catalogas como candidato, estás abriendo el planteamiento electoral».









