Toledo (EFE).- Castilla-La Mancha ha tenido el verano con más calor de la serie histórica desde 1961, con una temperatura media de 25,9 grados, con una anomalía de 2,4 grados, y ha tenido un carácter extremadamente seco, con solo el 43 por ciento de las precipitaciones normales en el periodo estival.
Entre los meses de junio y agosto, la temperatura media ha sido un 0,1 grados más que la registrada en este mismo periodo en los años 2025 y 2022, que hasta ahora habían sido los veranos más cálidos de la serie histórica, han dado a conocer este jueves el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, y el delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Luis María Bañón.
El delegado territorial de la Aemet ha comentado que estos tres veranos destacan de forma significativa del resto de la serie histórica, que forman parte de un clima distinto y, según Sabrido, constatan que está habiendo un cambio climático aunque haya voces que tengan interés en negarlo.
En este sentido, Bañón ha apuntado que estadísticamente se está confirmando que los veranos tienden a ser cada vez más calurosos, como consecuencia de que hay un calentamiento global, que se constata también en las temperaturas mínimas, que han estado también 2 grados por encima de lo normal, con una media de 17,4 grados.
Con la misma situación meteorológica que hace 30 o 40 años las temperaturas son mayores, ha apuntado Bañón, que ha señalado que la anomalía ha sido generalizada en las cinco provincias.
El verano más caluroso de la serie histórica en Albacete
Albacete que ha tenido el verano más cálido de la serie histórica, mientras que en Guadalajara, Ciudad Real y Cuenca ha sido el segundo y en Toledo el tercero.
En junio hubo ya un episodio de 43 grados en zonas de Ciudad Real, mientras que el 7 de julio se registraron o superaron 40 grados en estaciones de todas las provincias.
El 22 de julio fue el día más caluroso del todo el verano, con valores de 40 grados o superiores en la mitad de las estaciones de la Aemet, en tanto que la temperatura máxima fue 43,5 grados registrada el 23 de junio en Hellín (Albacete).
Verano extremadamente seco
En cuanto a las precipitaciones, el verano ha tenido un carácter extremadamente seco y ha sido el sexto menos lluvioso desde 1961.
De hecho, las precipitaciones medias se han situado en torno a 20 litros por metro cuadrado frente a la media de 50 litros por metro cuadrado del periodo histórico, lo que supone en torno al 40 o 43 por ciento menos de lo normal.
Aunque a diferencia de las temperaturas, las cifras no implican que estadísticamente se constate un descenso de las precipitaciones, ya que varían mucho de unos veranos a otros, ha aclarado Bañón.
Las bajas precipitaciones se han debido en parte a que ha bajado la actividad tormentosa con respecto a otros veranos, lo que se ha traducido en que en la región han caído 6.852 rayos entre junio y agosto, frente a los en torno a 21.600 que caen habitualmente, lo que ha venido motivado porque ha habido una situación anticiclónica persistente durante los tres meses.










