Page en el desfile de la Fiesta Nacional
El presidente de Castilla la Mancha, Emiliano García-Page (c), durante el tradicional desfile militar por las calles de Madrid el Día de la Fiesta Nacional.- EFE/ Ballesteros

Page dedica la Fiesta Nacional a Ceuta y Melilla, para que se sientan «queridas»

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Toledo (EFE).- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha propuesto dedicar la celebración de la Fiesta Nacional a Ceuta y Melilla, para que «se sientan no solo absolutamente españolas, que lo son, sino que se sientan queridas por el pueblo».

En declaraciones a los medios de comunicación en Madrid, donde ha asistido al Desfile Militar con motivo de la Fiesta Nacional, el presidente castellanomanchego ha reconocido que tiene «muchas ganas» de dar un abrazo al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y de ofrecerle «todo el apoyo» de Castilla-La Mancha.

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En general, García-Page ha destacado que este 12 de octubre es «un día de reafirmación positiva», porque «se puede ser español sin serlo contra nadie», ya que ha resumido que «ser español significa creer en la Constitución española».

De este modo, y tras resaltar la celebración del 50 aniversario de la Transición en Castilla-La Mancha, ha deseado que dentro de dos años, «España celebre a pleno pulmón la 50 años de la Constitución española», un periodo que a su entender constituyen «los 50 años mejores en la historia de España y compartida además por todos».

La financiación autonómica en la Diputación Permanente, «un atraco»

Por otro lado, y en alusión a la convocatoria de elecciones generales, ha confiado en que el Gobierno central no proponga votar el modelo de financiación autonómica en la Diputación Permanente del Congreso, ya que a su entender «sería un atraco y un hachazo directo al principio de igualdad».

«Creo que sería lo más contraproducente, incluso para los mensajes de campaña», ha señalado el presidente castellanomanchego.

Con todo, ha opinado que «a estas alturas resulta evidente» que el modelo de financiación propuesto por el Gobierno central y pactado con ERC «destroza la igualdad entre los españoles», de forma que no lo puede defender «alguien que se considere de izquierdas».