Imagen de archivo de una casa a la venta en el municipio zamorano de Fuentes de Ropel. EFE/Mariam A. Montesinos

La caída del comercio tradicional se suma a la disolución del medio rural en Castilla y León

Valladolid (EFE).- El comercio tradicional o de proximidad, hostigado por los nuevos hábitos de consumo ligados a internet y a las grandes superficies, se ha sumado a la sangría demográfica y desaparición del patrimonio histórico y artístico como desencadenantes de la disolución del medio rural en Castilla y León.

«Lo estamos pasando muy mal, difícilmente podemos llegar a fin de mes y nos vemos abocados al cierre muy a nuestro pesar: no podemos luchar contra un monstruo invisible al que no ponemos rostro ni cabeza», ha lamentado el presidente de la Confederación de Comercio de Castilla y León (CONFERCO), Adolfo Sainz.

Es su caso, un pequeño comerciante de quinta generación en la provincia de Soria que estudia seriamente la posibilidad de abandonar no sólo una actividad comercial, un medio de vida, sino «todo lo que significa en un pequeño pueblecito, donde más que un negocio es casi un servicio público» que en su opinión debe mantenerse con ayudas.

Nuevos canales de venta

Las ventas por internet y el cambio en los hábitos de ocio han orillado al comercio tradicional «a pesar de que creamos riqueza, pagamos nuestros impuestos y damos luz a los pueblos y a las ciudades», ha declarado este miércoles a los periodistas tras reunirse con el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero.

«Antes competíamos con el comercio de al lado, más tarde con las grandes superficies y ahora con un monstruo al que no ponemos rostro ni cabeza», ha insistido el presidente de CONFERCO antes de recordar el valor social que atesora en un pueblo el pequeño comercio, similar al de un bar como elemento de cohesión e integración.

Aconsejan y asesoran al cliente en un trato directo, «le dejamos que toquen el género, que lo vean en el escaparate y todo con una sonrisa», una atención personal de la que carecen en su opinión los nuevos modelos comerciales.

Imagen de archivo de un puesto de venta ambulante en el municipio salmantino de La Alberca. EFE/Carlos García

Objetivo: subsistir

Para poder subsistir, Adolfo Sainz ha propuesto la especialización, la atención personal al cliente y el asociacionismo como algo fundamental «para que se escuche nuestra voz», la de los 130.000 pequeños comerciantes censados en Castilla y León, «casi el 10 por ciento del PIB» autonómico, ha apostillado.

Con admiración se ha referido a la capacidad de movilización de otros sectores entre los que ha nombrado a la hostelería, agricultura y ganadería, con estridentes manifestaciones públicas y grandes puestas en escena para reivindicar sus derechos.

Fraude y estafa

A todas estas dificultades, el presidente de CONFERCO ha añadido la competencia desleal, el aumento de los costes laborales, las escasas ayudas a los autónomos, el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y ahora la reducción de la jornada laboral aprobada recientemente por el Consejo de Ministros.

Sainz también ha apuntado al fraude como uno de los principales enemigos del pequeño comercio y la desnaturalización de las campañas de rebajas: «Antes eran en periodos concretos para dar salida a productos de temporada no vendidos y ahora, por una razón u otra, son todo el año», ha lamentado.

Entre las escasas tablas de salvación, ha nombrado a las instituciones, al su necesario apoyo a través de campañas de promoción o concienciación como los bonos de consumo puestos en marcha en numerosos municipios, «una bocanada de aire fresco», según sus palabras».

«No podemos permitir que se cierre ningún comercio más en Castilla y León, ahí necesitamos la ayuda de las administraciones», ha insistido en su elegía.

Apoyo de las instituciones

En este contexto ha inscrito la visita al alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, quien ha expresado su total apoyo para el comercio del casco histórico «pero también de los barrios», ha matizado el regidor quien ha anunciado sendas iniciativas.

Además de mantener los bonos de consumo, el alcalde ha anunciado una campaña de promoción en los centros escolares para concienciar desde pequeños sobre el consumo en las tiendas del barrio, y una APP con rutas monográficas dedicadas a productos: vino, repostería, carne, pescado, legumbres o fruta. EFE