León (EFE).- Un centenar de familiares y compañeros de los seis mineros fallecidos en el Pozo Emilio en 2013 en La Pola de Gordón (León) han recorrido este martes las principales calles de la capital leonesa con una marcha que ha parado frente a varias instituciones el día en el que se cumplen doce años del accidente.
Fue un 28 de octubre de 2013 cuando Antonio Blanco, Carlos Pérez, Roberto Álvarez, Orlando González, José Luis Arias y Manuel Moure, todos de entre 35 y 42 años, perdieron la vida tras ser sorprendidos por un escape de grisú mientras trabajaban a 694 metros de profundidad en el Pozo Emilio del Valle de la Hullera Vasco-Leonesa, en el municipio de La Pola de Gordón (León).

Es una fecha “de mucho dolor” que obliga a los familiares y a los compañeros de los mineros a “revivir” lo que pasó aquel lunes en el que “la vida se paró”, ha señalado en declaraciones a los periodistas Icíar Ríos, la viuda de José Luis Arias, al inicio de la marcha que ha partido de la plaza de la Catedral de León.
Como si fuera hoy
“Yo me acuerdo de la llamada de teléfono como si la estuviera recibiendo ahora mismo. Voy viendo crecer a mis críos y es cuando me doy cuenta de los años que van pasando, porque a mi me parece que estoy en ese mismo día”, ha añadido.
Javier Cañizares, compañero de los mineros fallecidos, estaba en la mina aquel 28 de octubre de 2013.
“Fue uno de los peores días de mi vida. Es una situación muy traumática, tardas mucho tiempo en asimilarlo y ahora puedo recordarlo cuando quiera pero la primera temporada fue horrible, lo tenía en la cabeza 24/7”, ha asegurado.
Justicia
El padre de uno de los fallecidos, Manuel Moure, que comparte nombre y apellidos con su hijo, fallecido a los 39 años, ha insistido en que pese al “dolor”, la “impotencia”, el “desgaste” y la “rabia” sigue teniendo fuerza para luchar. “O me muero o sigo. O se hace justicia”, ha zanjado.
La impotencia, ha proseguido, “se siente pero eso es también lo que te da fuerza para seguir peleando”.
“Es que a nosotros sólo nos queda que la calle y pelear, no tenemos otra. La pancarta pesa muy poco, pero está escrita”, ha añadido, confiando en que el mensaje que portan sirva para obtener precisamente las dos palabras que la presiden: “justicia” y “reparación”.
Sobre la justicia, Moure ha insistido en que “no cree absolutamente nada en ella”.

A la espera de sentencia
“Antes creía poco. Ahora nada. Nos costó diez años sentarles en el banquillo. Diez años. Y ahí empezó ya la chapuza porque la empresa tuvo diez años para hacer lo que le dio la gana. Los dieciséis responsables de seguridad, los mandos de la empresa, estuvieron trabajando impunemente durante cinco años hasta que cerró la empresa”, ha lamentado.
Con respecto a la sentencia, que esperan desde hace dos años y medio, desde el final del proceso judicial en marzo de 2023, ha asegurado que el único argumento que le dan a los familiares es que la jueza responsable de su caso está de baja.
“Que está de baja la señora jueza y entonces no se puede hacer nada. ‘Está de baja’, es la respuesta que se nos da. Y digo yo: ¿y si se muere? esto ya se queda ahí parado ya para siempre ¿no?”, ha denunciado.
Pesimismo
A este respecto se ha pronunciado también Icíar Ríos, quien ha afirmado que “al principio” todavía tenía “algo de esperanza”.
“Pero cuando fue pasando el tiempo y vas viendo cómo van las cosas, pues ya crees que no va a haber nada”, ha sostenido.
Javier Cañizares ha agregado que “no se trata tanto de decir quien tuvo o no tuvo la culpa”, de lo que hay “auténtica necesidad es de que salga la sentencia”.
“No es normal que hayan pasado doce años y no se sepa nada”, ha agregado.
La marcha ha recorrido León capital, con salida en la plaza de la Catedral y una primera parada en el Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación provincial, donde les ha recibido y mostrado su apoyo la vicepresidenta, Ana Arias.
Posteriormente han colocado su pancarta, los cascos de sus familiares y seis velas en el edificio de los Juzgados de León y en la explanada de la Delegación Territorial de la Junta en León. EFE