Un jinete atraviesa el fuego purificador de las luminarias en San Bartolomé de Pinares, en Ávila. EFE/Raúl Sanchidrián

Las ‘luminarias’ prenden el espíritu de miles de personas en San Bartolomé de Pinares

San Bartolomé de Pinares (Ávila), 16 ene (EFE).- Las espectaculares ‘luminarias’ de la localidad abulense de San Bartolomé de Pinares (500 habitantes) ‘prendieron’ el espíritu de los miles de visitantes que este viernes llenaron las empinadas calles de este pueblo para contemplar el paso del centenar de equinos que han sido bendecidos por el humo purificador de las hogueras.

Las bajas temperaturas no consiguieron aplacar el ánimo de quienes han contribuido a engrandecer el desarrollo de estas fiesta declarada de Interés Turístico Regional que, este año, ha contado con una mayor afluencia de público, al coincidir en viernes.

Las espectaculares ‘luminarias’ de la localidad abulense de San Bartolomé de Pinares han ‘prendido’ el espíritu de los miles de visitantes que han llenado las empinadas calles de este pueblo, para contemplar el paso del centenar de equinos que han sido bendecidos por el humo purificador de las hogueras. EFE/Raúl Sanchidrián

De hecho, la alcaldesa del municipio, María Jesús Martín, indicó antes de que se iniciaran los actos que este año los asistentes «se han triplicado, al menos», respecto a cuando esta tradición se desarrolla entre semana.

Una veintena de luminarias y cien caballos

Como cada 16 de enero, día previo a la festividad de San Antón, esta pequeña localidad situada a unos 25 kilómetros al este de la capital abulense, se sumergió en una espesa nube de humo procedente de la veintena de ‘luminarias’ distribuidas por sus adoquinadas cuestas.

Por ellas pasaron más de un centenar de equinos, en una especie de procesión, encabezada por un mayordomo y los dos jurados, tras recibir la correspondiente bendición del párroco, en medio de un espeso humo, auténtico protagonista de una tradición cuyos primeros registros datan del siglo XVIII.

En este acto, como es costumbre, se repartieron los dulces típicos de la zona, junto al vino que ha sido degustado directamente desde la botella.

Proteger de las epidemias al ganado

El objetivo inicial de esta costumbre era proteger al ganado de las epidemias que diezmaban la población, mediante el uso del humo purificador procedente de las ‘luminarias’, algunas de enormes dimensiones, que se han ido formando en los últimos días con las escobas, retamas y piornos recogidos por los vecinos en los bosques más próximos.

Los montones eran tan grandes que en algunas zonas costaba poderse mover, tratando de sortear por una parte al numeroso público, por otra a las grandes hogueras y finalmente la acumulación de aquello que ha avivado unas llamas aplacadas por el agua arrojada a su interior para que el humo se convirtiera en el gran protagonista de esta noche mágica.

Los otros protagonistas han sido los caballos y sus monturas, que han recorrido cada una de las más de veinte ‘luminarias’ repartidas por las calles, en unos casos pasando junto a las hogueras y en otros atravesándolas, pese a la polémica.

ABPBA incide en el bienestar animal

Y es que, la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA) volvió a solicitar el jueves que ningún equino fuera obligado a atravesar la ‘luminarias’, respetando a los animales y a una costumbre que tiene su principal motivación en la purificación de los ejemplares a través del humo.

Esta petición no siempre ha sido secundada por los jinetes, que también han sido animados por los espectadores para saltar o atravesar las llamas, generando unas imágenes espectaculares para los numerosos reporteros gráficos, algunos de los cuales proceden de diferentes partes del planeta.

Una tradición de dos siglos

Teniendo en cuenta el fuego y, sobre todo, el humo, los jinetes se han cubierto el cuerpo y, en especial, la cara, con pañuelos o mascarillas, para que la nube procedente de las llamas no les afectara, al igual que el público, que ha tenido que refugiarse en callejones cercanos huyendo de situaciones en las que resultaba difícil respirar.

De esta manera, ha vuelto a cumplirse una tradición con más de dos siglos de existencia, que San Bartolomé de Pinares ha sabido preservar, hasta convertirse en la primera celebración popular de cada año en la provincia de Ávila.

En esta ocasión, el tradicional ambiente festivo superó al de otros años, al tener lugar en el día previo al fin de semana, lo que ha atraído a más personas que de costumbre, pese a las frías temperaturas, según ha destacado la regidora.

Una vez finalizada la procesión de los equinos, tras varias vueltas a un recorrido de hogueras que se han ido consumiendo, la fiesta ha seguido durante la noche con la degustación de panceta, morcilla y chuletillas en plena calle, aprovechando los rescoldos y las brasas que han dejado las ‘luminarias’.

Así han repuesto las fuerzas los vecinos y visitantes que han seguido con la celebración, antes del día grande, con motivo de la festividad de San Antón.EFE