Valladolid (EFE).- Más de 83.000 personas nacidas en Castilla y León que hoy viven y trabajan fuera de la Comunidad podrían regresar si existieran las condiciones adecuadas en el medio rural que les permitieran el teletrabajo, según revela un estudio de Analistas Financieros Internacionales (Afi) para la red de coworking rural COWOCYL.
El informe, presentado este martes en el Consejo Económico y Social (CES), concluye que el teletrabajo «puede atraer población a aquellas zonas rurales» y que ya está teniendo efectos visibles desde la pandemia, especialmente en municipios de menos de 10.000 habitantes.

El director del área de Economía Aplicada y Territorial de Afi, Julio Ortega, ha explicado a los medios de información que los pueblos más pequeños han conseguido tener un saldo migratorio positivo desde la expansión del trabajo a distancia.
Más de 80.000
«Hemos visto un stock de trabajadores que han nacido en la Comunidad pero que están trabajando fuera de en torno a más de 80.000 personas, que podrían llegar a volver aquí, a sus pueblos o municipios de origen», ha señalado.
El estudio parte de una evidencia: el teletrabajo no es una hipótesis, sino un fenómeno consolidado. Desde la pandemia, la movilidad residencial ha cambiado y, según este estudio, ya se observa un tránsito creciente de población desde ciudades hacia entornos rurales, aunque de forma desigual según territorios.
Ortega ha subrayado que el teletrabajo «se ha demostrado que es una herramienta que puede atraer población» y ha defendido que no se pierda impulso: «Que no se pierda ese teletrabajo entre administraciones públicas y entes privados, que se siga potenciando», ha pedido el autor del estudio.
No obstante, el informe advierte de que el retorno no depende solo de abrir espacios de trabajo compartido: «No se puede poner un centro de teletrabajo donde falla internet o donde la conexión es deficiente», ha aclarado el autor, que ha recalcado que el esfuerzo debe ser conjunto.
Coworking como anclaje territorial
La red COWOCYL, impulsada por siete grupos de acción local en seis provincias, ha puesto en marcha cerca de 30 espacios de coworking en el medio rural, en su mayoría de carácter municipal.
Su representante, Mar Martín, ha explicado que estos centros “no son solo espacios donde se puede teletrabajar, sino espacios de encuentro y de emprendimiento”, y que están sirviendo como primera puerta de entrada para quienes valoran cambiar de vida.
«Veíamos necesario hacer un estudio y saber realmente qué posibilidades tienen estos centros», ha añadido Martín, que ha explicado que el objetivo ahora es ampliar la red y dotarla de más contenido, apoyándose en datos que permitan orientar políticas públicas.
El estudio, financiado por la Junta a través de una convocatoria vinculada al reto demográfico, se ha basado en cientos de encuestas a teletrabajadores, muchos de ellos usuarios de estos espacios.
Instrumento útil, no solución única
Por su parte, el presidente del CES, Enrique Cabero, ha expresado en la apertura del acto que el teletrabajo es un “instrumento muy útil” para la captación y fijación de población, aunque no el único.
En su opinión, esta modalidad de trabajo permite que “personas que habitualmente no residirían en el medio rural pasen a hacerlo”, siempre que exista la infraestructura adecuada y se informe de las condiciones de vida en estos entornos, “que siguen siendo desconocidos, aunque sean tan importantes”.
El Consejo anunció además que incorporará las conclusiones del estudio a su próximo informe anual para formular nuevas propuestas de dinamización rural. EFE