El Museo de la Ciencia de Valladolid ha colocado en su interior la primera Tabla Periódica del mundo traducida a lengua de signos desarrollada por el equipo "Mis Manos Hablan" de la Universidad de Oviedo.-EFE/ Nacho Gallego

La única tabla periódica en lengua de signos pide una formación académica más inclusiva


Valladolid (EFE).- La primera tabla periódica de los elementos químicos traducida a una lengua de signos, la española (LSE), una iniciativa de la Universidad de Oviedo, abre las puertas a una educación más inclusiva en el terreno de la ciencia para el alumnado con capacidades especiales (sordos).

No obstante, pese al potencial de esta herramienta en una comunidad de 500 millones de hispanohablantes, «que nosotros sepamos solo lo está utilizando un instituto de Educación Secundaria en Turón (Asturias)», ha explicado este martes en Valladolid, Aránzazu Valdés, investigadora de la Universidad de Oviedo y promotora de la traducción.

El resultado, además de en Turón, se encuentra en las facultades de Formación del Profesorado y de Químicas de la Universidad de Oviedo desde que en 2019, tras diez años de trabajo, culminó este proyecto que desde este martes, por primera vez en un museo, se expone entre los fondos permanentes del la Ciencia, en Valladolid.

Se trata de un panel de grandes dimensiones (4 x2,30 metros) donde figuran ordenados, en siete filas horizontales y dieciocho columnas, los 118 elementos químicos con su correspondiente traducción en LSE, con su símbolo, número y masa atómicos, una herramienta académica, visual y gestual, que fomenta la inclusión educativa.

Sin constancia

«Es un recurso que se utilizaría en cuanto se conozca, pero de momento no tenemos constancia de ello», ha agregado Aránzazu Valdés, responsable de la traducción junto a Javier Martín, ambos investigadores del departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad del Museo de la Ciencia.

De forma total o parcial, nunca había sido traducida a una lengua de signos la tabla periódica de los elementos químicos, ha precisado durante su intervención.

El Museo de la Ciencia de Valladolid es el primer espacio museístico en recoger entre sus fondos, de forma permanente, esta herramienta didáctica e inclusiva «para que ningún alumno tenga que desechar su vocación por que no comprenda» lo que ve, ha apuntado la directora del centro, Beatriz Gutiérrez.

Ciencia más accesible

La ciencia «es un lenguaje universal pero a veces no siempre accesible cognitivamente a las personas con capacidades diferentes, de ahí que esta tabla, por primera vez en un museo, sea un hito de lo que queremos hacer: democratizar el conocimiento científico», ha apuntado por su parte la concejala de Cultura, Irene Carvajal.

Este objetivo, ha añadido la edil, es el de «fomentar la empatía y el respeto a todos los públicos» que visitan los espacios culturales dependientes del Ayuntamiento de Valladolid, además de promover «el estudio de nuevas formas de enseñanza que enriquezcan la comprensión».

«Es demostrar que la ciencia, la cultura y los museos pueden ir de la mano», ha resumido Carvajal.
La Lengua de Signos Española, una de las más de trescientas que en el mundo facilitan la comprensión a millones de sordos, ha sido instalada en la sala denominada ‘La química a escena’, junto a otra tabla interactiva. EFE