Beatriz Castañeda Aller | Valladolid (EFE).- Más de sesenta años de recopilación etnográfica sobre la música tradicional castellana descansan en el último libro del folclorista y etnógrafo Joaquín Díaz, ‘Recordando’, un ejercicio de memoria que presenta este domingo en la Feria del Libro de Valladolid.
«El mismo hecho de estar escribiendo un libro sobre los libros que he escrito indica que estoy abierto a cualquier otra improvisación que se me ocurra», comenta irónicamente Díaz a EFE.
Tras haber pasado la vida defendiendo echar la vista atrás para comprender el presente por medio del patrimonio, Díaz hace un repaso a su propia trayectoria para conectar las canciones grabadas con las vivencias de quienes, «maravillosamente», las recordaron.
Un notario de la sociedad
Díaz señala, en su labor recorriendo los pueblos de Castilla y León para recoger la música tradicional, un momento de inflexión: cuando comienza a priorizar, sobre las canciones, las vivencias que conectan a las personas con su recuerdo.
Por eso, Joaquín Díaz se describe como un «notario de la sociedad», que ha recogido lo que las personas han decidido recordar y recibir.

El etnógrafo destaca uno de los temas grabados, ‘Sufrir callando’, que relata las vivencias de una mujer víctima de violencia de género y que llegó a sus oídos a través de una mujer de Zamora que se encontraba en esta situación.
«Cuando acercas el repertorio a tu propia vida es cuando estás dando sentido a ese repertorio y a esa tradición, porque estás viviéndola», explica el folclorista.
La tradición, un peldaño seguro
Joaquín Díaz refleja en ‘Recordando’ también las propias anécdotas que le llevaron a componer, atender unas canciones sobre otras e incluso a configurar su trayectoria.
Entre ellas, señala la presentación de su primer disco a su abuelo, cuyo escepticismo frente al número de ventas hizo a Díaz alejarse del sentido más «comercial» de la música y relacionarse con la tradición de manera más cercana, lejos de palestras y escenarios.
El folclorista reconoce que ahora existe un mayor entendimiento de lo que es la tradición y pone en valor el surgimiento de grupos musicales que encuentran nuevas fórmulas en el virtuosismo o las mezclas con otros géneros, como la música electrónica.
No obstante, Díaz ve en el patrimonio una oportunidad para un público más amplio, especialmente, entre la población joven.
«Lo que aparece en internet es ajeno hasta el momento en que lo vives», defiende el folclorista, quien añade que la tradición de los padres o los abuelos «siempre es un peldaño en el que confiar». EFE










