Inés Morencia |
Valladolid (EFE).- Cuando se piensa en el futbolín, la imagen que viene a la mente es la de diversión entre amigos, una rivalidad sana sobre una pequeña mesa con jugadores inanimados, que nunca termina en una sola partida.
Pero esta afición, que cuenta con una gran tradición en España, ha ido mucho más allá, desde que se pusiera en marcha la Liga Nacional de Futbolín y el Campeonato de España que, desde hace 18 y 28 años, respectivamente.
Este año, la Cúpula del Milenio de Valladolid ha acogido esta Liga Nacional, en la que se han dado cita unos 700 participantes procedentes de toda España y que compiten en cuatro categorías -Elite, Primera, Segunda y Tercera.- y en dos modalidades: en movimiento y parado.
A ella solo pueden acceder los ganadores de las respectivas ligas que se organizan en cada zona, por lo que el nivel de la competición es muy elevado.
Así lo ha asegurado el presidente de la Liga Nacional de Futbolín y director general del Grupo Presas, José Presas Zobra, dedicado a la fabricación de futbolines y máquinas recreativas desde 1984.
Cada vez más mujeres
Prensa reconoce que no vaticinó el éxito de esta iniciativa y asegura que cada año crece el número de participantes.
De hecho, cada vez hay más parejas formadas por mujeres, por lo que se puso en marcha una categoría femenina hace unos años
La empresa, con una treintena de trabajadores, también ha creado la normativa y reglamento que rige todas las competiciones de futbolín de España.
Campeones locales
Una afición que requiere de habilidad, reflejos, control de la bola y una mente fría para no perder la concentración, como explican los vallisoletanos Víctor Manuel Aguiar «Pitu» y Daniel Blanco, ganadores desde que aunaran fuerzas en 2019 de una treintena de torneos, entre ellos Campeonatos de España y Ligas Nacionales.
En estos años juntos, que han forjado un vínculo fraternal, han ganado unos 30.000 euros en premios, en los diferentes torneos, másteres y eventos en los que han demostrado su calidad a los mandos del futbolín que, se ha convertido casi en «una forma de vida», según Daniel Blanco.

Sin límite de edad
Uno de los aspectos más valorados por los aficionados es que no distingue lugar de procedencia, edad ni sexo.
Por eso, se puede ver jugar a «veinteañeros» junto a Saturnino Fernández, un aficionado de Magaz de Pisuerga (Palencia), de 78 años, quien reconoce que competir con gente tan joven aporta mucha vitalidad.
«Tiene un importante componente social, primero, porque es un encuentro entre amigos, que se extiende luego a las personas que vas conociendo con el tiempo, y que te permiten consolidar unas relaciones increíbles y fomentar la intergeneracionalidad», ha comentado «Satur».
Este domingo se conocerán los campeones de la 18ª edición de esta Liga Nacional de Futbolín, que ha contado con un presupuesto de 48.000 euros, que repartirá 20.000 entre las diferentes categorías.










