Alberto Ferreras | San Marcial (Zamora) (EFE).- San Marcial, el pequeño pueblo zamorano del que desciende el portero de la selección española Unai Simón, está ya volcado con el combinado nacional de cara a la final del domingo y sus vecinos no tienen dudas de que se va a conseguir la segunda estrella, aunque sus abuelos paternos están «muy nerviosos» con el partido.
Pablo Corrales, uno de los vecinos de Carmina y Juanito, como llaman familiarmente en San Marcial a los abuelos de Unai Simón, ha declarado a EFE que ayer mismo estuvo conversando con el abuelo paterno del guardameta, ya que es vecino suyo de la plaza principal del pueblo, y estaba «un poco nerviosillo».

Hablan poco
Ha agregado que cuando comentó anoche con los abuelos el tema de la final ante Argentina ellos «estaban muy nerviosos, hablaban poco».
Eso sí, como unos vecinos más, Carmina y Juanito han colgado una gran bandera de España de la ventana de su casa y en el pronóstico del resultado del partido en esta localidad de Tierra del Vino, de 130 habitantes y de la que desciende Unai Simón, hay unanimidad en que España logrará la victoria.
El guardameta vitoriano, de 29 años, veraneaba de niño en San Marcial y siguió acudiendo al pueblo con el paso del tiempo a medida que iba ascendiendo de categoría en el Athletic Club e incluso, tras hacerse titular en el equipo rojiblanco, no dejó de regresar a ver a sus abuelos cuando el fútbol se lo permitía.
La Quinta del 97
Por ello, en San Marcial la mayoría de vecinos de la quinta que ronda la treintena de años puede presumir de haber jugado con él algún partidillo, y alguno incluso de haber metido un gol al portero que ostenta el récord de más minutos imbatido en la historia de los Mundiales de fútbol, 650 hasta el gol de Bélgica.

El frontón
Cuando era niño Unai jugaba con el resto de chicos del pueblo en las porterías del frontón de la localidad, según ha atestiguado otro vecino de la pedanía, Jaime Sánchez.
«La gente de su edad son todos amigos» del portero de la selección, ha indicado este vecino, hijo del primer propietario de El Cruce, el bar del pueblo que se ha convertido en el centro neurálgico de cada partido del Mundial.
En el establecimiento hostelero, que está especialmente concurrido cuando juegan los pupilos de Luis de la Fuente, dejan testimonio de los orígenes de Unai Simón, no solo porque fue sede de la peña futbolística que lleva su nombre, sino también porque encima de la barra hay una foto del guardameta junto a la leyenda «Peña Athletic Club Unai Simón. San Marcial» y un escudo que fusiona los colores del club bilbaíno con las bandas verdirrojas de la bandera de Zamora.
El domingo por la noche los colores que predominarán serán otros, los de las banderas y camisetas de la selección española que ya comienzan a verse en el pueblo, como preludio de la ansiada segunda estrella dorada que en San Marcial están preparados para celebrar por todo lo alto. EFE










