Burgos (EFE).- Las excavaciones en el yacimiento de Klounioq (Burgos), la ciudad celtíbera de la que tomó nombre la posterior romana de Clunia, han permitido definir la torre fortificada junto a la puerta de entrada Este del recinto amurallado, que ya desveló el georradar el pasado año, como parte de la estructura defensiva singular propia de una ciudad que fue dos veces asediada: por los romanos y los vacceos.
El equipo investigador liderado por el arqueológico Luis Valdés volvió a principios de julio al yacimiento, localizado en los cerros ‘Los Castrillos’, en los municipios de Quintanarraya e Hinojar del Rey, justo enfrente de donde se encuentra la ciudad romana de Clunia, en Peñalba de Castro, al otro lado del río Arandilla.
El objetivo era ampliar los hallazgos documentados el pasado verano, sobre todo las construcciones defensivas y la arquitectura asociada a la muralla, que fueron detectadas con georradar, y una zona artesanal, de trabajo de forja de hierro, y tal vez de bronce, por los restos materiales hallados.
También ahondar en los conflictos que vivió esta ciudad arévaca, ocupada entre los siglos IV y I a.C, que fue frontera con el mundo vacceo, y que acabaron dando lugar a la ciudad romana de Clunia (siglos I a VII d.C.), en una ubicación distinta, un siglo más tarde.
Una torre defensiva bien definida
Valdés ha explicado a EFE que han conseguido definir esa torre fortificada que habían localizado junto a la puerta Este de entrada en la zona amurallada, de unos 5×5 metros cuadrados, lo que les da «esperanzas para el futuro» dado que se trata de una combinación de elementos defensivos singular, de la que no tienen constancia en ningún otro yacimiento similar al menos en Castilla y León.
Igualmente, han seguido recogiendo muestras de la zona de trabajo de forja, escorias de hierro y algunas «perlas» de bronce, que podrían indicar que además del trabajo con el hierro se trabajaba con bronce.
El investigador ha señalado que Klounioq ha sido, hasta ahora, un yacimiento bastante desconocido, solo investigado esporádicamente a principios del siglo XX. En 2014 las prospecciones permitieron determinar su extensión, unas 82 hectáreas, 85 con restos dispersos.
Primero con ayudas de la Junta de Castilla y León, y a partir de 2024 con el apoyo de la Diputación Provincial, el proyecto arqueológico ha avanzado con el hallazgo de esa puerta monumental, con torre defensiva adosada, restos de muralla a ambos lados y un camino de acceso, cuyos restos se van desvelando poco a poco.

El convulso siglo I a. C y el paso de Klounioq a Clunia
Luis Valdés ha insistido en la que la ciudad romana de Clunia no se puede entender sin Klounioq, aunque todavía queda mucha investigación por hacer para saber por qué se abandonó la ciudad celtíbera y se levantó otra romana, un siglo más tarde en una localización próxima pero distinta.
Ha recordado igualmente que Klounioq vivió dos importantes asedios en el siglo I a.C, por los romanos y los vacceos, recogidos en los testimonios escritos de los primeros, y que el trabajo arqueológico está empezando a confirmar tanto por el hallazgo de construcciones defensivas como de proyectiles de piedra o hierro.
Una exposición para mostrar el trabajo arqueológico
Como cierre de la campaña, este sábado se ha inaugurado en Quintanarraya la exposición ‘Klounioq 2026, la ciudad celtíbera’, con paneles explicativos y una selección de piezas encontradas durante las excavaciones, con la que se busca mostrar el trabajo arqueológico y acercar la historia del yacimiento.
Materiales originales como molinos rotatorios para la molienda de cereal, diversos tipos de adobes y escorias de hierro se mezclarán con fotografías y paneles didácticos que abordarán los orígenes de Klounioq, la vida cotidiana a través de cerámicas, metalurgia o construcciones, y la guerra en la Edad del Hierro.EFE









