Cristina García Casado |
Ciudad Rodrigo (Salamanca) (EFE).- El duelo y la memoria han atravesado una penúltima jornada de la Feria de Teatro de Castilla y León que ha recorrido historias de mujeres de diferentes lugares el mundo a través del teatro y la danza contemporánea con las obras ‘Llueve y hace sol en París’, ‘Polvareda’ y ‘180836 Bernarda’.
El estreno absoluto del viernes ha sido ‘Polvareda’, con dos pases en el salón de actos Misioneras-Santa Teresa para público joven y adulto.
Una obra de la vallisoletana Serena Manserra que se presenta como un homenaje abstracto a la figura de la mujer rural trabajadora de Italia, construido desde la danza contemporánea.
Se trata de un personaje que, sin ser nadie en concreto, quiere contar la historia de todas las mujeres como ella y sus luchas.
Para ello, se sirve de cantos populares de resistencia, así como reivindica sus logros, reconocidos ahora como un legado común, en un trabajo cuya autoría, dirección, interpretación y coreografía son de Manserra.

Desgarro y comprensión
En el gran espacio escénico de Ciudad Rodrigo, el Teatro Nuevo Fernando Arrabal, se ha presentado otra obra en tono tragicómico protagonizada por mujeres, ‘Llueve y hace sol en París’.
Se trata del estreno de la compañía aragonesa Tranvía Teatro en la Feria de Castilla y León y la puesta de largo en la comunidad de esta obra de reciente creación del reputado dramaturgo portugués Abel Neves.
En este trabajo, que tiene como fondo los atentados terroristas de París de 2015, Sofía (la popular actriz de ‘Cuéntame’ Silvia Espigado) recibe en su casa a Fátima (Inmaculada Oliver, ‘La abadesa’), que es la madre de uno de los terroristas que ejecutaron el atentado en el que murió su hija: dos jóvenes que tenían la misma edad y murieron el mismo día.
Durante 90 minutos, el diálogo y los silencios entre estas dos mujeres rotas bascula entre el desgarro y la comprensión, la confusión y la rabia, la pérdida y el recuerdo.
La puesta en escena deja espacio para preguntas tan actuales como dónde está el punto común entre lo que parece condenado a ser opuesto, pero también para el absurdo e incluso la samba.

Lorca y la memoria familiar
Otra historia de mujeres y contada además por una es la de ‘180836 Bernarda’, de la vallisoletana Lola Eiffel Company.
Un trabajo de danza combinado con teatro documento, que ha tenido doble pase en la Sala Tierra basado en la memoria familiar de la coreógrafa.
La artista le infiere el aspecto de teatro documento pese a ser un espectáculo unipersonal de danza y parte de la coincidencia del nombre de la abuela de la intérprete, Bernarda, con el nombre de la protagonista de una de las obras fundamentales de Federico García Lorca.
Comienza con la coincidencia de la fecha del fallecimiento del poeta con la del abuelo de la protagonista, al quedar Bernarda viuda con cinco hijos en Zamora.
A través del movimiento, Eiffel propone un viaje emocional y narrativo de los lugares que recorrió su familia, natural de Zamora, y que viajó por Irún o París.










