Valladolid (EFE).- El progresivo aumento de la esperanza de vida de los afectados de parálisis cerebral, de 35 a 50 años durante las últimas décadas, ha provocado la convergencia de un triple envejecimiento entre los propios aquejados, sus familiares y cuidadores profesionales, hasta el punto de exigir un cambio de paradigma basado en más medios y apoyos institucionales.
Este aumento «ha dado lugar a la existencia de dos generaciones, la de los afectados y las de quienes los cuidan», de ahí la necesidad de recabar más medios no sólo técnicos o especializados, sino en forma de «apoyo a los cuidadores no profesionales: la familia, las mujeres sobre las que principalmente recae la atención».
Son palabras del presidente de la Fundación Aspace Castilla y León (Asociaciones de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral), José Javier Cofreces, durante la inauguración este jueves en Valladolid de una exposición de fotografía para divulgar y concienciar, con motivo del Día Mundial de la Parálisis Cerebral, celebrado este pasado 6 de octubre.
En el caso de las personas con este tipo de diversidad funcional, «el envejecimiento también comienza bastante antes», ha precisad Cofreces, de ahí la necesidad de garantizar una calidad de vida basada en bienestar material y emocional, en servicios, la promoción de la autonomía y desarrollo personal, así como de las relaciones interpersonales y en favor de una mayor inclusión social.
Formación
Para ello hay que formar a los profesionales de la salud, reorientar su labor en función de estas nuevas realidades, sin perjuicio del obligado respeto, esfuerzo, superación y dignidad de los afectados de parálisis cerebral, como reclama esta exposición con imágenes que recogen la labor diaria, la vida cotidiana que protagonizan en talleres y actividades tuteladas.
Son actividades de ocio y recreo, pero también vinculadas al manejo de las nuevas tecnologías para favorecer las relaciones interpersonales o a facilitar la compra en supermercados de una forma más autónoma.
La exposición fotográfica, dirigida a la sociedad para una mayor toma de conciencia, ha sido inaugurada en uno de los claustros del antiguo monasterio de San Benito, sede de varios servicios del Ayuntamiento de Valladolid, donde han acudido los concejales de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto, y de Juventud, Carolina del Bosque.
Calidad de vida
«Tenemos que ver el envejecimiento como algo positivo y para que esta sea una etapa con calidad de vida necesitamos medios y apoyos personales, técnicos y, sobre todo, un cambio de mirada hacia nuestra realidad porque somos unas personas que tenemos mucho que aportar y disfrutar», ha explicado por su parte la vicepresidenta de Aspace Castilla y León, Rocío Molpeceres.
Al referirse a las «experiencias de vida», la vicepresidente ha hablado de «las ganas de seguir viviendo, luchando y disfrutando , pero para eso necesitamos que la sociedad nos mire de otra manera porque somos personas con muchas necesidades, y más a medida que vayamos envejeciendo», ha apostillado.
Y todo ello, ha precisado por su parte e concejal Rodrigo Nieto, «con la máxima autonomía y dignidad posibles».
«Aún queda mucho camino por recorrer», ha admitido antes de renovar el apoyo del Ayuntamiento de Valladolid y apuntar como objetivos una mayor intensidad en la gestación y desarrollo de los programas de atención temprana y de los dirigidos a los mayores de 26 años con parálisis cerebral. EFE










