El presidente de la Junta de Castilla y León en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, (4i), posa con los galardonados con los Premios Castilla y León 2025 que hoy se han entregado en Valladolid.EFE/Nacho Gallego

Premios Castilla y León 2025 reivindican la cultura como puerta de esperanza contra el fanatismo y exclusión


Valladolid (EFE).- La «verdadera cultura» como una puerta a la esperanza en un mundo de dudosa altura moral ha reivindicado este martes en Valladolid el poeta y ensayista Tomás Sánchez Santiago, desde el ejemplo de quienes como Fray Luis y Miguel de Unamuno encontraron en Castilla y León un lugar de acogida.

«Las exclusiones, el miedo al otro por ser distinto, la exaltación ciega de los propio por encima de los demás, el menosprecio al pensamiento y la imposición de la ignorancia interesada», entre otros rasgos de la actual sociedad global y tecnológica, ha denunciado como «amenazas que parecen regresar de nuevo a nuestra civilización».

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Tomás Sánchez Santiago, Premio Castilla y León de las Letras 2025, durante su intervención en la ceremonia de entrega de los Premios Castilla y León 2025, este martes en Valladolid.EFE/Nacho Gallego

Y la cultura «no puede esconder el rostro ante ese panorama», ha añadido durante su intervención en el acto institucional de entrega de los Premios Castilla y León 2025, en nombre de los galardonados en las siete modalidades, con motivo del Día de la Comunidad, celebrado en el auditorio del Centro Cultural Miguel Delibes.

Cultura y esperanza

«Si hay que abrir una puerta a la esperanza, no les quepa duda a quienes deban saberlo que de que esa ha de ser la puerta de la cultura», aquella que en cualquier de sus manifestaciones «ha de mantener encendida la luz necesaria de eso específico nuestro que llamamos lo humano».

Sánchez Santiago (Zamora, 1957) ha recordado que Castilla y León ha sido «tierra que acogió históricamente a los que llegaban de afuera» como Fray Luis de León, «perseguido y encarcelado injustamente por su ascendencia judía», pero también Beatriz Galindo, «que desafió son su saber el estado de sumisión de la mujer».

«Aquí se enmarca el Lazarillo de Tormes, otro desposeído», y Unamuno y Agustín García Calvo: «La impronta de todos ellos viene a recordarnos que nuestra identidad va más allá de un origen, de una clase social, de un apellido», ha subrayado.

Desde la libertad, sin coacciones, ha recalcado «es donde surge la imaginación y todo a cuanto ha dado sentido a la labor de los compañeros premiados en esta edición», razón por la cual considera que estos premios «no son, no pueden ser meros actos decorativos» sino ligados a una «actitud y servicio».

En otro momento de sus discurso, ha dispensado un recuerdo a una galería de escritores a los que «no les dio tiempo» a recibir el galardón de las Letras: Aníbal Núñez, José-Miguel Ullán, Enriqueta Antolín, José Manuel de la Huerga, Luis Javier Moreno, Tomás Salvador, David González, José Diego, Avelino Hernández y José Antonio Abella.

«Todos ellos amaban a esta tierra y amaban el peso de las palabras», ha agregado antes de referirse a la poesía como un «oficio de paciencia», en palabras del portugués Eugénio de Andrade, «el mayor espacio que conozco de responsabilidad y de resistencia», que «no está en el mercado ni en los escaparates ni en los enormes titulares de los medios de comunicación: no está allí donde no debe estar».

Mañueco convoca a un «gran esfuerzo de concordia»

El presidente en funciones de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, interviene durante la ceremonia de entrega de los Premios Castilla y León 2025 celebrada este martes en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid. EFE/Nacho Gallego

Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, ha convocado este martes a un «gran esfuerzo de concordia» en el ámbito político, en unos tiempos «muy complejos» y «claramente tensos», donde concurren «ruido, frases vacías o gestos intrascendentes».

Ante el auditorio del Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, en su discurso de clausura de la entrega de los Premios Castilla y León 2025, Mañueco ha subrayado que aunque la política implica «discrepancia y debate», nunca debe convertirse en «descrédito personal».

El presidente en funciones ha apelado al resultado de las recientes elecciones autonómicas y, en este sentido, ha reclamado que los partidos comiencen a hablar de «un proyecto de futuro que ilusione y que ensalce la nobleza del trabajo político», que garantice «estabilidad y certidumbre».

Mañueco ha argumentado que Castilla y León afronta este momento con un crecimiento económico «muy dinámico», con más gente trabajando que nunca, con «los impuestos más bajos» de la historia autonómica y en el «pódium nacional de los grandes servicios públicos»: «Hemos dado pasos de gigante y nuestros objetivos deben ser igual de ambiciosos».

Humanismo solidario

El dirigente autonómico ha defendido la necesidad de construir una Comunidad «de ciudadanos libres e iguales, sin privilegios, con los mismos derechos y deberes, una solidaridad asegurada y una financiación justa, suficiente e igualitaria».

La «cultura del esfuerzo» transmitida a los más jóvenes, la garantía de libertad, seguridad jurídica y confianza hacia los emprendedores y el «humanismo solidario» son otros de los rasgos que Mañueco quiere incorporar en la construcción de la futura Castilla y León, entre los que también ha citado la «máxima cohesión social y el mayor cuidado para las personas más vulnerables y necesitadas».

Mañueco ha apelado también al fortalecimiento de la identidad de Castilla y León, que ha definido como «serena, histórica, cultural», sin necesitar «gritos para afirmarla»: «Basta con honrarla, con defenderla con orgullo tranquilo», ha añadido.
El presidente en funciones ha definido a esta tierra como una «de equilibrio, de respeto, de cultura inigualable y sobre todo de progreso».

«Tenemos talento, recursos, voluntad y, sobre todo, unas gentes orgullosas de nuestro pasado y muy capaces de luchar por nuestro futuro», ha resumido Mañueco, convencido de que Castilla y León es un lugar donde «soñar y crear, trabajar y sentir, gozar y sufrir, crecer como personas y compartir como paisanos».

En este punto, ha citado a Victoriano Crémer para referirse a que Castilla y León es «un viejo mar luminoso y cambiante, que conserva su hondón convulso el cántico eterno de la libertad».EFE