Soria (EFE).- El silencio de la comarca de Tierras Altas de Soria se ha visto interrumpido este sábado por el sonido de los cencerros y el paso firme de las vacas serranas para celebrar la Ruta Carreteril 2025, protagonizada este año por una viga de madera del siglo XVI, procedente del antiguo Hospital de la Concepción de Burgos, que ya ha sido incorporada al Refugio de Sarnago.
Esta jornada no sólo ha sido un homenaje al transporte tradicional de madera sino que se ha convertido también en un acto de gran simbolismo por la integración de esta maciza viga en la construcción de El Refugio de Sarnago, para sostener un techo y también la ilusión de un municipio, hoy sin vecinos permanentes, que quiere volver a la vida.
La jornada, organizada por la Asociación de Amigos de Sarnago y la Cabaña Real de Carreteros, ha comenzado a las 9:00 horas en San Pedro Manrique, desde donde ha partido la carreta cargada con la histórica viga, arrastrada por vacas serranas, raza autóctona de las montañas sorianas.
Tras recorrer antiguos caminos de trashumancia y monte, la comitiva ha llegado a Sarnago donde se ha celebrado un acto de bienvenida y la entrega simbólica de la viga en la que han participado cerca de un centenar de asistentes.
Una pieza cargada de historia
La viga, de madera maciza y con más de cuatro siglos de antigüedad, ha sido donada por la Real Cabaña de Carreteros, que la recuperó del derribo del Hospital de la Concepción, en Burgos.

Según han explicado desde la entidad, esta viga «no es solo madera» sino que simboliza «un puente entre siglos, entre territorios y entre formas de entender el mundo» como la de quienes construyeron hospitales con vigas como esta en el siglo XVI, y la de quienes hoy «intentan levantar de nuevo un pueblo con sus propias manos».
Homenaje a los orígenes
Tras la llegada de la carreta a la localidad, se ha realizado una demostración de arrastre de madera con vacas serranas y, posteriormente, los asistentes han podido participar en una exhibición de corte de troncos tradicional en la que han experimentado cómo se trabajaba la madera en los pueblos de montaña.
La jornada se ha completado con una comida popular a base de ajo carretero, el plato por excelencia de los antiguos transportistas de madera.
La celebración concluirá con un encuentro cultural, donde se presentarán los avances en la construcción del Refugio y se hablará del papel que están jugando las iniciativas vecinales, culturales y de repoblación en la regeneración del mundo rural.
Sarnago, un pueblo que se niega a morir
Sarnago fue uno de los muchos pueblos deshabitados tras el éxodo rural del siglo XX ya que la expropiación forzosa de sus tierras por parte del ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza) en los años 60 acabó de precipitar su vaciamiento.
Sin embargo, desde hace décadas, la Asociación de Amigos de Sarnago ha trabajado incansablemente para mantener viva la memoria, las tradiciones, las casas y los caminos del pueblo.
Para ello, a día de hoy, el Refugio de Sarnago se erige como la mayor apuesta de este proceso, un edificio de madera y piedra, levantado en comunidad, que aspira a convertirse en coliving rural, centro de actividades y espacio de acogida para los vecinos del mundo rural.
Un proyecto que, desde hoy y gracias a la Real Cabaña de Carreteros, ha visto reforzada su estructura con una viga de hace cuatro siglos que se ha convertido en un símbolo de resistencia, tradición y supervivencia para este municipio soriano que lucha por no desaparecer.