Almacenes llenos de material, recolectas de dinero en mezquitas o iniciativas de financiación por redes sociales; la comunidad musulmana en Cataluña se ha volcado para ayudar a los afectados por el devastador terremoto en Marruecos. EFE/Enric Fontcuberta

La comunidad marroquí en Cataluña recoge material y dinero para las víctimas del terremoto

Barcelona (EFE).- Almacenes llenos de material, mezquitas movilizadas para captar ayuda o sistemas de ‘crowdfunding’; la comunidad marroquí en Cataluña se ha volcado sin descanso esta semana para ayudar a los compatriotas afectados por el terremoto que ha asolado el suroeste de Marruecos.

“Aquí estamos en modo de supervivencia y no pensamos descansar”, explica a EFE Sheima en un almacén abarrotado de material en el Raval de Barcelona, por el que ya es difícil transitar.

Una semana después del terremoto, que ha dejado casi 3.000 fallecidos y más de 5.500 heridos, a este local de la asociación Amical de Inmigrantes Marroquíes en Cataluña ha llegado desde diferentes localidades de Cataluña pañales, ropa, mantas, sacos, medicamentos muletas y hasta una silla de ruedas.

“Llevamos varios días viniendo aquí cada día al salir de trabajar y ayudamos a clasificar la ropa para que llegue a las victimas de forma respetable y digna”, relata a EFE Sheima, quien tras conocer la catástrofe no se lo pensó dos veces para ayudar como voluntaria en la asociación Amical.

Tiene las manos ocupadas en seleccionar el material más urgente y la cabeza puesta en Marruecos; ella es de la zona de Beni Mellal, en los Atlas Medios, donde notaron el terremoto aunque no de forma tan intensa, así que afortunadamente no han habido muertos en su localidad.

Sara, otra de las voluntarias, tiene su familia en Azilal, en Alto Atlas, zona afectada pero aunque no de las peores, pero sí con víctimas mortales, una decena: “Mi familia lo sintió, supo refugiarse y afortunadamente tienen condiciones de alojamiento más resistentes, aunque igualmente ha sido una semana muy alborotada e intensa”, confiesa.

Eso sí, los desperfectos en la zona son numerosos y el miedo a las réplicas sigue presente, por su afectación a unas casas ya castigadas por el movimiento de la tierra.

A la desgracia del terremoto se añade la cercanía del frío y las lluvias del otoño, por lo que la prioridad es enviar primero ropa de abrigo, mantas, pañales y tiendas, por todas las vías posibles: Un avión carga con parte del material almacenado en la sede de Amical este fin de semana y el resto se mandará a lo largo de la próxima semana en camiones de voluntarios.

A Ahmed Abair, presidente de Amical, no para de sonarle el teléfono y el motivo de las llamadas es el mismo: la gente quiere mandar más ayuda, pero en su “barraca” -como a él le gusta referirse al local de la asociación- ya no cabe ni un alfiler.

“Les digo ‘aguantad dos o tres días para que podamos enviar el material y vaciar, que no cabemos ni nosotros mismos”, relata Ahmed a EFE.

Y es que Cataluña, una de las comunidades españolas con más ciudadanos nacidos en Marruecos (unos 257.000), se ha movilizado para ayudar y en Amical han recibido más material del que esperaban en un principio, como también le ha pasado a una pequeña ONG de Girona, Azhara, impulsado por jóvenes catalanes hijos de inmigrantes.

Antes de embarcarse en un vuelo hacia Marrakech, el presidente de esta ONG, Mohamed El Amrani, explica a EFE que iniciaron un ‘crowdfunding’ con un objetivo de 10.000 euros y, gracias a la difusión por redes sociales, ya están cerca de los 28.000 euros, aportados por unos mil donantes de toda España.

El Amrani, vecino de Roses (Girona) que llegó a Cataluña de pequeño desde Chauen (al norte de Marruecos), ha indicado que su forma de trabajar no pasa por la recogida de material, sino en la captación de dinero para que voluntarios y entidades locales en la zona de Marrakech, coordinadas por personal de la ONG catalana, compren lo que necesiten en Marruecos.

“Es una forma de ayudar también al comercio local”, razona El Amrani, que cree que una de las prioridades a medio plazo es adquirir y montar tiendas unifamiliares para acoger familiares que se han quedado sin casa, ahora que vendrá el frío.

Entre otras acciones, la ONG también acompaña a un grupo de mujeres que van a dar a luz en Marrakech completamente solas, porque han perdido a sus familiares.

En la última semana, las mezquitas también se han convertido en los epicentros de la ayuda de la comunidad marroquí y en la del distrito de Sants, en Barcelona, ya llevan recaudados 3.000 euros, según explica a EFE el presidente de este centro cultural islámico, Mohamed Boutaliss.

“A nosotros nos interesa que la ayuda llegue a las aldeas, porque en las ciudades grandes ya llega mucha ayuda humanitaria y a los pueblos llegan asociaciones pequeñas”, ha explicado.

UNA AYUDA COORDINADA

La coordinación entre asociaciones y administraciones es fundamental para que la ayuda llegue y sea la adecuada; por eso, los consistorios recomiendan vehicularlo todo a través del Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, entidad de ámbito local que habitualmente trabaja codo a codo con las entidades.

Por su parte, la Generalitat ha comprometido un millón de euros para destinarlo a ayuda humanitaria a Marruecos y está a la espera de que el reino alauí autorice su envío de estos fondos.

En cuanto a los trabajos de rescate de víctimas, un grupo de efectivos de Bombers de la Generalitat partió a principios de semana con ocho perros de su unidad canina de búsqueda.