La escritora Maria Barbal vuelve con su novela 'Peripècies'. EFE/Marta Pérez

Maria Barbal: El éxito de ‘Pedra de tartera’ hace que todo lo demás sea un pequeño fracaso

La escritora Maria Barbal publica nueva novela, ‘Peripècies’. EFE/Marta Pérez

Barcelona (EFE).- La escritora Maria Barbal volverá a partir de mañana miércoles a ocupar los anaqueles con su nueva novela ‘Peripècies’, una reflexión sobre la creación literaria, el oficio de escritor y el fracaso, que empezó a planear hace más de dos décadas, con un protagonista, Anton Bellart, que triunfa con su primer libro.


En un encuentro con periodistas, la 53 Premio de Honor de las Letras Catalanas ha indicado que tuvo claro desde el principio que el personaje principal sería un hombre, porque le permitía un mayor distanciamiento y explorar «más libremente» todo lo que le ocurre desde el momento en el que gana el premio literario más importante de Cataluña y con apenas dos libros produce los beneficios más altos de su editorial.


A pesar de que Bellart nada tiene que ver con ella, Barbal no esconde que su irrupción fulgurante en 1984 con ‘Pedra de tartera’, convertida en un clásico de la literatura catalana, comportó que este éxito «haga que todo lo que venga después sea un pequeño fracaso».


«Fijar este éxito al inicio, con una obra que ha sido muy favorecida, comporta que muy probablemente sepas que todo lo que vayas haciendo no llegará a lo primero que escribiste con veinte años. Hace ya bastantes, por no decir muchos años, que lo tengo asimilado», ha confesado la autora leridana.


La escritura, un diálogo entre el yo y lo exterior


Publicada en catalán por Columna y en castellano por Destino, con una tirada inicial de 7.000 ejemplares en total, en ‘Peripècies’ Barbal narra las vicisitudes de Anton Bellart, un joven que entra por la puerta grande en el mundo literario, justo en el momento en el que se hunde su vida familiar, con un particular editor y cuando conoce a una escritora con estilo propio que le llama la atención, Sílvia Cors.


La novelista ha desvelado que ha querido describir un personaje y hacerle vivir una serie de hechos corrientes, al principio de su carrera literaria, la de un joven cuya tendencia es «fabular sobre lo que le interesa, sobre maneras de ser, con ideas, alguien que se da cuenta de que a través de las palabras puede confeccionar pequeñas historias».

Reflexión sobre la escritura


Con algún que otro momento punteado por la ironía, Maria Barbal precisa que desde que empezó a darle vueltas a la historia, a principios de este siglo, cuando el euro todavía estaba implantándose, buscaba reflexionar sobre lo que significa para ella la escritura.


«Ahora puedo decir que es el diálogo entre mi interior, mis pensamientos, mis vivencias y lo exterior. Lo que veo que viven otras personas y cómo se comportan. Cuestiones universales como el amor, la culpa, la confianza en uno mismo», apunta.
A la vez, ha querido diferenciar lo que es ser escritor y lo que es hacer de escritor.


Para hacer de escritor, ha dicho, «probablemente debes ser escritor, aunque podría ser que no, que en ocasiones haya una grieta, y me interesaba subrayarlo, porque es un hecho que afecta mucho a Anton Bellart».


En la novela, el lector podrá conocer las bambalinas del sector editorial, las contradicciones que hay y lo que ella denomina el «efecto tobogán», es decir, «tener éxito con una novela, después de forma brusca descender, fracasar, para volver a remontar».


«Movimientos -prosigue- que pueden afectar mucho a ciertos escritores, porque no es una situación estable y de alguna manera preocupa por el hecho económico que supone si un libro no se vende, porque no se gana dinero».


«Una trayectoria bien valorada»


Barbal ha subrayado que su trayectoria ha sido «bien valorada», con un antes y un después de ser la 53 Premio de Honor de las Letras Catalanas en 2023, y no esconde que, cuando era una joven profesora de instituto, no tenía el propósito de dedicarse a la escritura.


«Sencillamente, escribí mi primera novela, porque era un acto que viví como necesario y es después cuando pienso que puedo continuar escribiendo y empiezan las ganas de continuar fabulando, creando personajes, describiendo ambientes, reflexionando sobre varios temas», ha precisado.


Con altos y bajos a lo largo de su trayectoria, aunque «probablemente» con más altos, Barbal, nacida en Tremp (Lleida), en la comarca del Pallars Jussà, un paisaje habitual en sus obras, ha afirmado que nunca ha tenido ganas de «abandonar» porque una novela no haya ido bien.