Barcelona (EFE).- El filósofo, teólogo y traductor leridano Pere Lluís Font, de 90 años, es el 57º Premi d’Honor de les Lletres Catalanes en reconocimiento a su contribución al campo de la filosofía como «editor y potenciador de la filosofía en lengua catalana», a la vez que se destaca su tarea en el terreno académico.
Así lo ha decidido por unanimidad un jurado formado por Maria Campillo; Judit Carrera; Raül Garrigasait; Àngels Gregori; Marta Nadal; Jaume C.Pons Alorda; Clàudia Pujol; Enric Sòria y Salvador Sunyer, que también ha resaltado la «cantidad» de obras publicadas por el premiado y que represente el «eslabón» de la filosofía catalana de la escuela de Barcelona, «truncado» durante la Guerra Civil, lo que lo hace merecedor del Premi d’Honor de les Lletres Catalanes.
El premio, que por primera vez se concede a un filósofo y que se entregará en el Palau de la Música el 2 de junio, está dotado con 20.000 euros, y se otorga anualmente a una persona que, por su obra literaria o científica en lengua catalana y por la «importancia y ejemplaridad de su tarea intelectual», ha «contribuido de manera notable y continuada a la vida cultural» de los territorios de habla catalana.
Junto al presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, entidad impulsora del premio, Pere Lluís Font, nacido en el pequeño pueblo de Pujalt, en el Pallars Sobirà, el día 1 de mayo de 1934, ha dicho que cuando le comunicaron que era el nuevo Premi d’Honor quedó «sin capacidad de reaccionar» ante la decisión de un jurado que piensa que actuó con una «benevolencia extrema» al considerar algunos aspectos de su vida y trayectoria que ponen de manifiesto una doble pasión, «Cataluña, en el sentido más amplio, de nación catalana que integra todos los Països Catalans, y la filosofía».
«Si me quitan la lengua, os lo doy todo»
El filósofo ha aseverado que Cataluña y filosofía en su caso son cuestiones «íntimamente relacionadas» y no ha dudado en señalar que la lengua es «el nervio de la nación. Si perdemos la lengua -ha dicho- perdemos la nación, la cultura, perdemos el país». «Si me quitan la lengua os lo doy todo», ha apostillado.
Autocalificándose como un profesor de filosofía, más que con el «solemne» término de filósofo, ha dejado claro que no le «sirve» el modelo irlandés de «residualización de la lengua» ni el gallego.
«No defiendo el puritanismo lingüístico, defiendo, simplemente, la competencia en la lengua, especialmente, en las personas que tienen como parte de su función y su oficio que hablar en público o escribir», ha precisado.
Tampoco cree que haya que ser un «romántico» por creer que la lengua proporciona una determinada visión del mundo y ha agregado que en Cataluña «nos falta mucho -ha dicho- para recuperar todavía una cierta normalidad».
«Ojalá este premio ayude, más allá de la vanidad personal, a normalizar la situación de la nación catalana», ha resaltado.

Con la salud tocada, pero sigue trabajando
Reivindicando la «buena filosofía» y un «sello propio» de la filosofía en Cataluña, Lluís Font ha desvelado que aunque tiene la «salud tocada» desde hace un par de años, continúa trabajando, como queda patente por el último libro que ha publicado en Fragmenta, ‘Poemes essencials’, de San Juan de la Cruz, y por el manuscrito que acaba de entregar y que coeditarán las Universidades de Barcelona y Lleida, ‘La filosofia al natural’.
«En filosofía todo se puede discutir, nada se puede afirmar de manera definitiva. Ahora estoy acabando de poner en orden mis papeles. La mía ha sido una vida larga en la que se acumulan muchas cosas e intento sacar algún partido del trabajo hecho», ha señalado.
Preguntado sobre cómo ve el mundo de hoy, el filósofo ha dicho que hay que ser «tolerante con las personas, pero no necesariamente con las ideas» y sobre la enseñanza de la filosofía en secundaria ha sostenido que hay que defenderla como materia.
«He suscrito muchos papeles a lo largo de los años de reivindicación de la filosofía, que puede ser buena o no tan buena, pero lo que está claro es que la antifilosofía siempre es reaccionaria», ha indicado.
Xavier Antich, en su alocución, ha defendido que Pere Lluís Font es una de las figuras intelectuales de «más prestigio del mundo catalán», un intelectual de referencia, una figura respetada y valorada por varias generaciones de estudiantes, con una «contribución esencial» en la normalización de la lengua catalana.