El escritor y editor Rafel Casas, Premio Empordà por 'El Moment'. EFE/ David Borrat

Casas: «El apagón de ‘El Moment’ lo escribí hace dos años, mucho antes que el de verdad»

David Álvarez | La Bisbal d’Empordà (Girona) (EFE).- El escritor y editor Rafel Casas acaba de publicar ‘El Moment’, una distopía apocalíptica ambientada en Girona con la que obtuvo en primavera el Premio Empordà y en la que relata un apagón tecnológico que recuerda al del pasado abril, aunque él lo imaginó hace dos años.

«No nos damos cuenta de la dependencia que tenemos de la tecnología», señala Casas en una entrevista con EFE al referirse al suceso real de hace unos meses, al tiempo que rememora como los jueces que habían valorado su manuscrito y algunas otras personas que lo habían leído le llamaron cuando España se quedó a oscuras.

Los mensajes que le enviaron coincidían en la broma, «ha llegado El Moment», el título de la novela, que remite a la manera en que la sociedad que inventa su autor denomina al instante en que el mundo se queda sin acceso a la tecnología para siempre.

Rafel Casas, nacido en Palamós (Girona) en 1970, insiste en que el libro, el quinto que publica, lo escribió, apagón incluido, «hace dos años, mucho antes que el de verdad».

El apocalipsis tecnológico como tema de conversación

La idea le vino porque «todo el mundo había y ha teorizado alguna vez con familia, amigos o compañeros de trabajo sobre las consecuencias de un apagón de ese tipo, sin marcha atrás».

«Recularíamos y lo haríamos sin conocimientos, porque todos están en el móvil», señala, a la vez que pone como ejemplo que, para cocinar un risotto el día de esta entrevista, buscó la receta en internet.

Casas se pregunta cuánta gente en una situación como la que idea en ‘El Moment’ conocería las plantas del bosque o sabría hacer una trampa para cazar animales.

«Habría millones de personas que no están acostumbradas a una supervivencia básica y los que sí lo están que se verían asaltados por una multitud con miedo, hambre y frío, que haría cualquier cosa para salir adelante», relata.

Casas en La Bisbal d’Empordà, donde dirige la editorial ‘Lluny del Ramat’. EFE/ David Borrat

Girona como escenario escogido por Casas

Ese apocalipsis lo ambienta en Girona -la ciudad, pero también la comarca del Empordà y el macizo de Les Gavarres-, aunque es consciente de que «estas cosas siempre pasan en Nueva York».

La decisión responde a una norma que sigue como escritor y que atribuye como cita a Ernest Hemingway, basada en que «un buen escritor siempre escribe sobre lo que conoce».

En la novela, Girona conserva dentro de la nueva sociedad que surge del caos los mimbres de lo que era la civilización y la organización social anterior a ‘El Moment’: «Son como la aldea de Astérix».

Novela psicológica

Rafel Casas entiende que la obra premiada responde en realidad a una novela sociológica, «un estudio sobre el ser humano, que no deja de ser un animal y que, en una situación como la que se plantea, volvería al estado original y, si tuviese hambre, mataría a quien tuviese comida».

La humanidad actual, a su entender, está a otro nivel gracias a la tecnología, «pero en un equilibrio muy precario» por esa dependencia.

Para bañar de veracidad la absoluta falta de empatía de sus personajes, empujados por la necesidad de supervivencia, remite a la realidad que transmiten las noticias, «y eso no es ciencia ficción».

Insiste en su análisis de ‘El Moment’ en la dependencia actual de ordenadores y móviles, porque «la gente no es consciente de que, cuando se levanta por la mañana y abre el grifo, aquel agua que sale está controlada por un sistema informático».

Editor de ‘Lluny del Ramat’

Además de escritor, Casas es la persona al frente de la editorial ‘Lluny del Ramat’, con sede en La Bisbal d’Empordà, y califica ese otro oficio de «vocacional» por el trabajo que exige.

«A mi hijo no le aconsejaría que se hiciese editor, porque cuesta demasiado, te tienes que pelear mucho, perseguir a la gente, te tienes que abrir mercado a codazos, luchar contra los grandes y hacerte un lugar en Barcelona, es una lucha continua», detalla.

Como ganador del Premio Empordà, ha publicado con Brau Edicions y está satisfecho de ponerse en manos ajenas, porque «publicarte a ti mismo es onanismo literario». EFE