Barcelona, (EFE).- La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha tenido desde su fundación, hace 30 años, un alumnado de mayor edad que otras universidades catalanas, pero esta tendencia está cambiado y en los últimos años ha aumentado la proporción de estudiantes en la franja más joven (18 a 24 años).
En esta universidad, que fue pionera en su génesis al apostar por la formación en línea y que actualmente encabeza la clasificación en España en este ámbito, los alumnos más jóvenes aún son minoría, pues solo representan 1 de cada 4.
Pero la tendencia es creciente: en los últimos 6 años, el porcentaje de estudiante de 18 a 24 años ha aumentado del 19,41 % hasta al 23,12 %.
Si se tiene en cuenta los grados -las formación más larga-, los estudiantes jóvenes han pasado de un 22,36 % del total en el curso 2020-21 a un 26,3 % en el curso actual.
La rectora de la UOC, Àngels Fitó, ha atribuido este crecimiento a que «la pandemia del covid rompió algunos estigmas de la formación en línea».
También ha esgrimido otro factor: parte de los estudiantes de edad más joven proceden de la Formación Profesional, que está en una senda de «reputación creciente».
Estos perfiles, que antes no llegaban a un entorno universitario porque no superaban la secundaria, ha contribuido a que el alumnado de la UOC sea cada vez más heterogéneo desde el punto de vista de origen socioeconómico.

La rectora de la UOC, Àngels Fitó, en un acto. Foto de UOC.
«Esto es una satisfacción y, a la vez, un reto, porque tenemos que poder satisfacer las necesidades de este estudiantado que, a menudo, son especificas y necesitan una acompañamiento diferente», ha señalado la rectora.
«En términos generales, lo que está pasando en la UOC es que se amplía el espectro de estudiantes que llegan a la universidad en todos los sentidos, tanto desde un punto de vista geográfico como generacional como de situaciones personales, familiares y profesionales; es un estudiantado más heterogéneo», ha afirmado Fitó.
Unos 3.000 alumnos con discapacidad
Dentro de esta diversidad están los alumnos que tienen algún tipo de discapacidad certificada y que son unos 3.000 en la UOC, sobre los 90.000 alumnos que tiene en total la universidad.
Estos estudiantes con discapacidad tienen unas «condiciones y necesidades muy diversas y esto supone que merecen una atención muy personalizado», ha subrayado la rectora.
También es muy heterogéneo el lugar de residencia de los estudiantes, pues al ser una universidad en línea propicia que un alumno pueda estudiar desde otras partes del mundo o que incluso pueda ir cambiando de ciudad o de país a lo largo de un grado.
La formación en línea facilita asimismo poder conciliar los estudios con vivir fuera de las grandes ciudades: de todos los estudiantes catalanes que viven en pueblos de menos de 10.000 habitantes, el 40 % estudia en la UOC.
Si solo se tiene en cuenta la procedencia del alumnado, de los más de 90.000 alumnos del curso pasado 54.600 eran de Cataluña, 31.000 de otras partes de España y 4.800 del resto del mundo.
Con una treintena de grados y más de cincuenta másteres oficiales, la voluntad de la UOC es seguir creciendo, siempre en consonancia con la demanda que fija el mercado laboral y las administraciones.
Ampliación de plazas de Formación del Profesorado
En este contexto, la UOC ampliará el próximo curso el número de plazas ofertadas al máster universitario de Formación del Profesorado hasta llegar a las 960, lo que supondrá un incremento de 240 plazas.
Ante la creciente necesidad de más médicos, la UOC no tiene en sus planes por ahora ofrece el grado de Medicina, pero está a disposición de lo que solicite la Generalitat, sin que el formato en línea sea un problema en una carrera que, en gran parte, se desarrolla dentro de hospitales.
«Todo lo que se puede hacer en un aula universitaria se puede hacer en línea y todo aquello que se tiene que hacer en un entorno de trabajo se tendrá que hacer en un entorno de trabajo, tanto si la formación es presencial o en línea», ha remarcado Fitó. EFE