Santiago José Sánchez |
Barcelona (EFE).- Los cerca de 6.500 militantes de JxCat están llamados a responder, a partir de este miércoles, a una pregunta que puede marcar el futuro de la legislatura española: «¿Estás de acuerdo con la propuesta de la dirección ejecutiva nacional de dar por finalizado el acuerdo de investidura con el PSOE ante los reiterados incumplimientos de sus compromisos?».
A diferencia de la consulta sobre su salida del Govern en 2022, que dividió el partido entre partidarios de romper con ERC (55 %) y quienes abogaban por mantener la coalición (43 %), JxCat afronta esta votación interna mucho más cohesionado y sin que nadie cuestione la voz de su presidente, Carles Puigdemont.
¿Qué motivos han llevado a JxCat a tomar esta decisión? ¿Cómo ha pasado de defender un «acuerdo histórico» con el PSOE a apostar por la ruptura? ¿Hay unanimidad interna en estas cuestiones? Estas son las claves de la consulta interna de JxCat iniciada a las 10:00 horas de este miércoles y finalizará a las 18:00 horas del jueves.
Marcando distancias con ERC
En los casi dos años en los que Junts ha cambiado su estrategia en relación con el PSOE, expresiones como «cobrar por adelantado» o negociar «pieza a pieza» han servido al partido para diferenciarse de ERC, a la que acusaba de entregar sus votos al Gobierno de Pedro Sánchez «a cambio de nada».
Esta voluntad de diferenciación se ha traducido en una alta exigencia negociadora, votaciones al límite e incluso derrotas del Gobierno, pero también frustración ante lo que el partido considera un balance muy pobre en resultados efectivos.
¿Cómo se materializará esta ruptura? Junts ya no negociará con el PSOE -no habrá más reuniones secretas en Suiza en presencia de un mediador internacional-, pero sí votará aquellas cuestiones que considere positivas para Cataluña.
Antes de conocerse la consulta a la militancia, el vicepresidente de Junts Antoni Castellà -perfil cercano a Puigdemont- dejó caer que una moción de censura instrumental para forzar nuevas elecciones solo podría hacerse con un candidato que no aspirase a la Moncloa, si bien el secretario general de JxCat, Jordi Turull, ha aclarado que su partido no irá con el PP «ni a la vuelta de la esquina».
Tanto en el mundo local como en cuadros intermedios de Junts hay inquietud ante el crecimiento de la extrema derecha independentista, Aliança Catalana, que según una encuesta publicada en septiembre por La Vanguardia podría llegar a los 19 escaños en el Parlament, solo dos menos que Junts.
Puigdemont consigue la «unanimidad»
Entre la veintena de intervenciones de miembros de la ejecutiva reunidos el lunes en Perpiñán (Francia), según fuentes presentes en el encuentro consultadas por EFE, no hubo nadie que cuestionase la ruptura con el PSOE, más allá de preguntarse cómo afectaría este movimiento a la aplicación de la ley de amnistía.
«Somos un partido cesarista», resume gráficamente a EFE un dirigente de JxCat. Todos dan por hecho que la militancia avalará la decisión de la dirección de romper con los socialistas.

A diferencia de ahora, en la consulta de 2022 para salir del Govern, los partidarios de mantener la coalición con ERC -con Jaume Giró y Victòria Alsina a la cabeza- se movilizaron en oposición al criterio de Puigdemont y cosecharon un 43 % de apoyos.
En cambio, la única voz que se ha expresado en público -en un artículo en el diario Ara- a favor de no romper con el PSOE ha sido la del exdiputado Joaquim Jubert, cercano al anterior secretario general, Jordi Sànchez.
Aun así, fuentes de JxCat apuntan que una baja participación en la consulta podría leerse como un cuestionamiento interno de la decisión de la dirección.
El sector pragmático pierde a sus referentes
En los últimos dos años, en las filas de JxCat se han producido una serie de bajas de figuras destacadas que, haciendo mayor o menor ruido, han ido dejando el partido.
El último caso ha sido, precisamente, el del exconseller Jaume Giró, que en septiembre abandonó la ejecutiva por discrepancias.
Le precedieron otros nombres de peso, como el exconseller Miquel Buch y el exdirigente y exdiputado David Saldoni.
Diversos líderes locales de Junts han ido forjándose un perfil propio, hasta el punto de que un grupo de alcaldes del partido, mayoritariamente jóvenes, reclamaron puertas adentro un «cambio de rumbo», un movimiento que generó malestar en la dirección y que se explica por el nerviosismo ante el auge de Aliança Catalana.
Este movimiento se tradujo en dos reuniones a puerta cerrada con Turull y Puigdemont, en los que los ediles trasladaron a la cúpula sus preocupaciones, especialmente en cuestiones como la seguridad o la multirreincidencia.