Barcelona, (EFE).- El Govern ha impulsado un paquete de medidas contra la siniestralidad en la AP-7 como reducir a 100 km/h la velocidad máxima en dirección sur entre Calafat y Amposta (Tarragona) para los vehículos y a 80 Km/h para los camiones o instalar 6 nuevos carro-radares.
Y también más controles u ofertar formación a conductores extranjeros de vehículos pesados son algunas de las medidas del plan de choque del Govern para reducir la siniestralidad viaria en la AP-7, sobre todo en las Terres de l’Ebre, que han presentado este jueves en rueda de prensa la consellera de Interior, Núria Parlon, y el director del Servicio Catalán de Tráfico (SCT), Ramon Lamiel.
Esta es la respuesta del Govern al aumento de los accidentes mortales o graves en a autopista troncal, que ha registrado hasta el momento quince fallecidos, más del doble respecto a 2024.
El objetivo de este plan de choque es, así, reducir la siniestralidad y la gravedad de los accidentes en la AP-7, que es la «vía más crítica» de la red viaria catalana, especialmente, en el tramo de las Terres de l’Ebre y en la que en las últimas semanas se han visto implicados camiones por salida de vía y vuelco, ha explicado la consellera.
Reducción de la velocidad y más radares y controles
Entre estas medidas está la reducción de la velocidad máxima en el tramo de la AP-7 entre Calafat (l’Ametlla de Mar) y Amposta, en dirección sur, de 100 Km/h para los vehículos y de 80 Km/para los camiones, que comenzá a aplicarse previsiblemente el próximo mes de diciembre, una vez que el ministerio haya terminado los trabajos de señalización.
Esta medida estará vigente hasta el 31 de marzo de 2026, cuando se valore su efectividad en la reducción de la siniestralidad: si se demuestra eficaz se prologará y, en caso contrario, se revisará.
El paquete de iniciativas también incluye la instalación de seis nuevos carro-radares en zonas de control seguras, en la que se está trabajando con el ministerio, y la intensificación, de manera preventiva, de controles selectivos y dinámicos que utilicen las nuevas tecnologías como los sistemas DSRC, de los que ya se dispone de diez, aunque se está a la espera de que lleguen más.
Estos últimos radares son dispositivos de control de tráfico que usan la tecnología de Comunicación de Corto Alcance Dedicada (DSRC), y permiten detectar las infracciones de manera «más quirúrgica» antes de que el vehículo en cuestión sea parado en un control.
Con estos controles y nuevos radares se pretende potenciar la vigilancia de aspectos como el exceso de la velocidad, la fatiga de los camioneros o la distracciones al volante.
Además, se intensificará la vigilancia de la ITV en carretera, ya que aunque el vehículo haya pasado esta inspección obligatoria, el Departamento de Interior ha detectado que un 45 % de ellos presenta algún defecto cuando son supervisados durante esos controles.
El Govern, asimismo, ofertará cursos de formación específica voluntaria destinados, sobre todo, a conductores extranjeros de camiones en el momento en el que intercambian el permiso de su país de origen con el español, ya que se trata de personas que hacen trayectos muy largos y desconocen las características de las vías catalanas.
Está previsto que este programa formativo se implemente el próximo año en diferentes centros, y está presupuestado con 200.000 euros.
15 fallecidos en la AP-7, más del doble que en 2024
La siniestralidad en la red viaria catalana ha aumentado este año un 8 % respecto a 2024, aunque la «vía más critica» es la AP-7, con quince personas fallecidas, más del doble que el año pasado, especialmente entre los conductores de vehículos pesados.
El Departamento de Interior atribuye este aumento de la siniestralidad en la AP-7 a factores diversos como el exceso de velocidad, que provoca, sobre todo, la salida de vía del vehículo y el vuelco del mismo, el estado de mantenimiento de los mismos, la fatiga de los camioneros, las distracciones y al incremento del número de positivos en los test de droga. EFE