La hija de Muriel Casals, Laia Gasc, durante el acto de la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona a título póstumo a Muriel Casals, celebrado en 2017. EFE/Alejandro García

Diez años sin Muriel Casals, la soberanista que impulsó el ‘procés’ con una «sonrisa»

Enric Sitjà Rusiñol |
Barcelona (EFE).- Este sábado, 14 de febrero, se cumplen diez años de la muerte de Muriel Casals, economista y expresidenta de Òmnium Cultural, que bautizó el proceso soberanista como «la revolución de las sonrisas», sin violencia, y que falleció un año y medio antes del referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017.

Nacida en Francia el 6 de abril de 1945, la vida de Muriel Casals i Couturier estuvo marcada por la docencia universitaria y el activismo político en favor de la independencia de Cataluña.

Banner WhatsApp

Cuando apenas llevaba unos meses como diputada de Junts pel Sí en el Parlamento de Cataluña, en la legislatura en la que el independentismo se propuso poner rumbo hacia un Estado propio, Casals sufrió un accidente en Barcelona al ser atropellada por una bicicleta y falleció el 14 de febrero de 2016.

Hija de un abogado exiliado

Si bien nació en la localidad francesa de Aviñón a finales de la Segunda Guerra Mundial, Casals se crió en Sabadell (Barcelona), ciudad natal de su padre, un abogado catalán exiliado y casado con una maestra francesa.

En 1969, Muriel Casals se licenció como economista en la Universidad de Barcelona e inició una carrera en el mundo universitario que vertebró buena parte de su vida, ya que se doctoró en la Universidad Autónoma de Barcelona en 1981 y ejerció como vicerrectora de Relaciones Exteriores y Cooperación Interuniversitaria de este centro entre 2002 y 2005.

«La revolución de las sonrisas»

Sin embargo, fue su faceta política la que la convirtió en referente del mundo soberanista.

Sus primeros pasos los dio en el PSUC, donde se alineó con el ala más nacionalista, opuesta a la línea oficial.

Culminó su trayectoria como diputada de Junts pel Sí, coalición entre CDC y ERC que ganó las elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015.

Casals dedicó sus últimos años al activismo independentista desde Òmnium Cultural, primero como miembro de su junta directiva y, entre 2010 y 2015, como presidenta, cuando encabezó junto a la líder de la ANC, Carme Forcadell, las multitudinarias manifestaciones de cada Diada del 11 de septiembre, que marcaron el despegue del ‘procés’.

En este contexto, Casals acuñó la expresión «la revolución de las sonrisas» para referirse al movimiento independentista surgido tras la sentencia del Tribunal Constitucional que recortó, en 2010, el nuevo Estatuto catalán, una «revolución» que insistía en que debía ser pacífica, sin arrojar «ni un papel al suelo».

Este concepto arraigó en la retórica soberanista y sus líderes lo utilizaron para defender el carácter no violento del independentismo; de hecho, el expresidente catalán Quim Torra dedicó un libro a esta expresión y a su autora, a quien ha definido en varias ocasiones como «una revolucionaria que sonreía».

Posible alternativa a Mas en 2016

Cuando Convergència y ERC lograron tejer la candidatura unitaria que, según sus planes, debía llevar a Cataluña a la independencia en 18 meses, Casals renunció a la presidencia de Òmnium y se incorporó como número tres en la lista de Junts pel Sí por Barcelona.

De izq. a dcha: Joan Ramon Casals, Anna Simó, Eduardo Reyes, Muriel Casals, Carme Forcadell, Artur Mas y Oriol Junqueras, en un acto de campaña de Junts pel Sí en septiembre de 2015, en la Farga de L’Hospitalet (Barcelona). EFE/Toni Albir

El 26 de octubre de 2015 arrancó la nueva legislatura, con una mayoría independentista que no logró investir a un presidente.

El 10 de enero de 2016, Artur Mas se apartó y Carles Puigdemont asumió el timón de la Generalitat con el aval de la CUP.

Antes de alcanzarse ese acuerdo de investidura, en la fase final de las tortuosas negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP, figuras independientes de la coalición entre Convergència y ERC sugirieron el nombre de Casals como alternativa a Mas, pero la idea no cuajó.

Casals fue nombrada a finales de enero de 2016 presidenta de la Comisión de Estudio del Proceso Constituyente, encargada de definir cómo debía materializarse la transición hacia una Cataluña independiente.

Dos semanas en la UCI

En plena efervescencia del ‘procés’, el 30 de enero de 2016, Casals fue atropellada por un ciclista en el cruce entre las calles Provença y Urgell de Barcelona, lo que le provocó un traumatismo craneoencefálico y una fractura de pelvis.

El accidente generó una ola de solidaridad más allá de las fronteras del independentismo.

El 14 de febrero, tras dos semanas ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínic de Barcelona, la vida de Casals se apagó.