Ada Colau interviene en la IV Asamblea Nacional de Comuns (Catalunya en Comú), celebrada en noviembre de 2024. EFE/ Toni Albir

Pisarello o Bob Pop: unos 9.000 simpatizantes de Barcelona En Comú eligen a su alcaldable

Barcelona (EFE).- Unos 9.000 simpatizantes de Barcelona En Comú están llamados a elegir de forma telemática, entre hoy martes y el jueves, a su candidato a la alcaldía, con dos opciones en liza: Gerardo Pisarello, uno de los fundadores del partido, o Enrique Martínez, más conocido como Bob Pop, que propone virar el rumbo.

Este es el primer proceso de primarias que afronta la formación desde su nacimiento al calor del 15-M, hace ya más de una década, dado que en las tres elecciones municipales celebradas en este periodo la cabeza de cartel siempre fue Ada Colau, alcaldesa de la ciudad entre 2015 y 2023.

Las votaciones están abiertas a unos 9.000 inscritos, según cifras facilitadas por la dirección, y no solo a los «activistas», término que usa el partido para definir a los militantes.

Los simpatizantes están llamados a escoger los números uno y dos de la candidatura, ya que el resto de la lista se determinará más adelante: Pisarello hace tándem con la concejal Carol Recio, mientras que a Bob Pop lo acompaña la consejera municipal del distrito de L’Eixample Mar Trallero.

Pisarello, el candidato oficialista

La plana mayor del partido prefiere que sea Pisarello quien se imponga en estas primarias, como se puso de manifiesto en el acto de presentación de la candidatura: el ahora secretario primero de la Mesa del Congreso, antes primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, estuvo arropado ese día por Colau, el ministro Ernest Urtasun y el eurodiputado Jaume Asens, además de por otros relevantes cargos públicos del espacio de los comunes.

Pisarello, durante el acto político en el que anunció que la concejal Carolina Recio (i) sería la número dos de su lista. EFE/Alejandro García

Fuentes consultadas por EFE señalan que los aplausos que suscitó su discurso en el congreso de Comuns en noviembre de 2024 le acabaron de convencer para dar el paso, puesto que entonces ya se daba por hecho que Janet Sanz no buscaría encabezar la candidatura a las siguientes elecciones.

El «frenteamplismo» -tejer alianzas con el resto de la izquierda- es una de las máximas de Pisarello, que baraja incorporar a algún perfil independiente de renombre a su candidatura si finalmente se impone en estas primarias.

Decidido a ser «el primer alcalde de Barcelona de origen migrante», Pisarello quiere recuperar votos de la periferia que ahora están en manos socialistas y, con esta lógica, ha depositado su confianza en Recio, que reivindica con orgullo sus orígenes en La Prosperitat, un barrio del distrito de Nou Barris.

Bob Pop cree que puede dar la sorpresa

Al otro lado del cuadrilátero se sitúa Bob Pop, escritor y humorista que impugna el «repliegue» por el que, según cree, apuesta Pisarello y llama a actuar desde la «audacia».

Bob Pop, durante la presentación de su candidatura, en el Centro Cívico Barceloneta. EFE/ Toni Albir

Martínez, madrileño de nacimiento, anunció su candidatura desde los medios y se ha rodeado a posteriori de perfiles críticos con la línea oficialista.

Miembros de la ejecutiva sostienen que el actual ciclo, con la derecha al alza, poco tiene que ver con el del 15-M, que abrió una ventana de oportunidad para la izquierda: apuestan, por tanto, por aprovechar el bagaje acumulado y consolidar posiciones, aunque esto haga replantear la limitación de mandatos o la política de remuneraciones.

Los partidarios de Bob Pop abogan por regresar a los orígenes y repensar el proyecto, ya que «seguir haciendo lo mismo no funciona y es irresponsable», en palabras del candidato a alcaldable.

Bob Pop se muestra dispuesto a incorporar a su lista a dirigentes como Recio si es él quien vence estas elecciones internas. Aquejado de esclerosis múltiple, recuerda que él es «administrativamente autónomo y dependiente», por lo que es imposible que ejerza «un liderazgo ególatra y vertical».

En manos de los simpatizantes

En estas primarias, el nivel de participación -y cuál de los dos candidatos saldría más beneficiado en caso de que una afluencia elevada- es una de las incógnitas a despejar.

Existen tres precedentes que pueden ofrecer pistas: en 2016, en la consulta sobre si debía darse entrada al PSC en el gobierno municipal, votaron 2.492 personas (62,5 % de ‘síes’); en 2017 se deshizo esa coalición, a raíz de la suspensión del autogobierno catalán, con el voto de 3.800 personas (54 % a favor de romper); y en 2019, el 71 % de 4.042 votantes avaló que Colau optara a la investidura, lo que dio pie al posterior apoyo de Manuel Valls.