Imagen de las obras de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia. EFE/Quique García

Una década para acabar la Sagrada Familia: la obra cumbre de Gaudí encara su recta final

Gemma Bastida y Lara Malvesí |

Barcelona (EFE).- A falta de colocar el último brazo de la cruz que coronará la torre de Jesucristo, la Sagrada Familia encara la construcción de la tercera y última fachada del templo, la de la Gloria, con la expectativa de completarla en una década y concluir así la obra cumbre de Antoni Gaudí, cuya edificación comenzó en 1882.

«Siendo optimistas, creemos que en un período de diez años la fachada de la Gloria podría estar finalizada. Ese es nuestro objetivo», explica en una entrevista con EFE el director general de la basílica, Xavier Martínez.

El director general de la Sagrada Familia, Xavier Martínez, durante la entrevista con EFE. EFE/Quique García

Ese plazo «es factible», apunta, siempre y cuando el turismo se mantenga estable y no se produzca «ninguna sorpresa» como la irrupción de la covid-19, que obligó a parar las obras: «En la pandemia, al no haber turismo, nuestros ingresos se fueron a cero y estuvimos prácticamente tres años sin construir», recuerda Martínez.

Así, si todo va según lo previsto, la Sagrada Familia podría culminarse en 2036, 154 años después de que se colocara la primera piedra del templo.

La torre de Jesucristo

La fisionomía de la Sagrada Familia ha cambiado considerablemente en los últimos quince años con el avance de las obras: se han completado las cuatro torres de los evangelistas, la de la Madre de Dios y, en los próximos días, se coronará la torre de Jesús, la más alta del monumento, con 172,5 metros de altura.

«Si todo va bien, a mediados de febrero estará colocado el último brazo, pero será poco visual porque estará todo cercado por andamios», señala Xavier Martínez, que confía en que el papa León XIV asista el 10 de junio a la inauguración oficial de la torre de Jesús, coincidiendo con la conmemoración del centenario de la muerte de Gaudí.

Una gran cruz con geometría de doble giro, el mismo método que Gaudí utilizó en las columnas de la basílica, culminará esta torre de «piel brillante».

Y es que estará recubierta de vidrio y cerámica blanca esmaltada, porque Gaudí «quería que pareciera de cristal», y en los extremos de los brazos horizontales habrá unos ventanales desde los que se podrá contemplar la ciudad, detalla a EFE el arquitecto mexicano Mauricio Cortés, responsable de las terminales de las torres centrales de la Sagrada Familia.

El montaje de la cruz

Esta enorme cruz, de 17 metros de altura y 13,5 de anchura, consta de un brazo inferior, cuatro horizontales y uno vertical, que es el único que falta por instalar.

Fabricada en Alemania, la cruz ha llegado a Barcelona en catorce megapiezas que se han premontado en la propia Sagrada Familia, en una plataforma de trabajo situada a 54 metros de altura por encima de la nave central.

El arquitecto responsable de las terminales de las torres centrales de la Sagrada Familia, Mauricio Cortés, posa durante la entrevista con EFE. EFE/Quique García

Varios gruístas experimentados y especializados en trabajo de altura son los encargados de mover esas piezas pesadas -cada brazo pesa alrededor 12 toneladas- desde la plataforma hasta la cúspide de la torre, ubicándolas en su posición exacta con movimientos precisos.

Un trabajo no apto para personas con vértigo que, una vez finalice, marcará un nuevo hito en la construcción de la basílica, que ya es la iglesia más alta del mundo.

La fachada de la Gloria

Concluida esta fase, el próximo gran reto de la Sagrada Familia será la construcción de la fachada de la Gloria, la más grande y ambiciosa, ya que será el acceso principal al templo.

Diseñadas por Antoni Gaudí, las tres fachadas de la iglesia presentan estilos artísticos distintos, cargados de gran simbolismo. La del Nacimiento, la única que el arquitecto vio construir, es un canto a la alegría de la vida y a la creación divina; la de la Pasión, obra del escultor Josep M. Subirachs, rememora los últimos días de Jesús, y la de la Gloria simboliza la vida eterna.

El arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí, durante la entrevista con EFE. EFE/Quique García

«Estamos ya trabajando en el proyecto ejecutivo de esta fachada y empezaremos muy pronto su construcción», declara a EFE Jordi Faulí, arquitecto director del templo desde 2012.

Encargo a tres artistas

La Junta Constructora de la Sagrada Familia ha pedido a tres artistas, el mallorquín Miquel Barceló, la donostiarra Cristina Iglesias y el mexicano Javier Marín, que elaboren sus bocetos para esculpir el portal de la Gloria. La previsión es que este mes de febrero presenten sus propuestas.

«Tenemos muchas ganas de verlas y estamos convencidos de que las tres propuestas serán muy adecuadas», afirma Xavier Martínez, que augura que la fachada de la Gloria «será espectacular» y creará «debate e ilusión».

La Junta Constructora decidirá próximamente qué artista o artistas son los encargados de esculpir este portal siguiendo las pautas de la comisión artística y teológica de la Sagrada Familia y basándose, obviamente, en la idea original de Gaudí, que aunque no dejó planos detallados de la fachada de la Gloria, sí estableció unas directrices fundamentales a través de esbozos, planos y maquetas.

Imagen del interior de la basílica de la Sagrada Familia. EFE/Quique García

Esta fachada presenta un reto aún mayor, y es que su construcción, con la escalinata y la plaza que la acompañan, implica el derribo de dos islas de casas, desde la calle Mallorca hasta Aragón, lo que afecta a unas 3.000 viviendas y 10.000 vecinos.

El director general de la Sagrada Familia recuerda que tienen «permiso y licencia para poder construir prácticamente en su totalidad la fachada de la Gloria» y que ya han iniciado conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona «para ver de qué manera se puede resolver este inconveniente teniendo en cuenta los intereses de la ciudad, los vecinos y el templo».

Fieles al diseño de Gaudí

Gaudí sabía que no podría acabar la Sagrada Familia, así que dejó multitud de planos, dibujos y maquetas volumétricas para que sus discípulos continuasen la obra.

«Siempre sabemos a dónde ir, siempre. Hay partes que están definidas al detalle por Gaudí y maquetas de hasta cinco metros de altura. Hay otras partes que él definió como modelo para otras. No las definió al detalle, pero proponía que lo que estaba establecido en maquetas pudiera servir para proyectar otras partes similares», expresa Jordi Faulí.

Gracias a ello, las obras han continuado con la máxima fidelidad a la idea original, siguiendo el camino que Gaudí inició hace casi 145 años.

Detalle del remate de una de las torres de la Sagrada Familia. EFE/Quique García

¿Y qué pensaría Antoni Gaudí si viera la Sagrada Familia tal y como está hoy? Faulí cree que «estaría satisfecho de cómo las personas que le han seguido han continuado la construcción de aquello que pensó y proyectó para que fuera una realidad en el futuro».

Según Xavier Martínez, si contemplara ahora su gran obra diría lo mismo que manifestó cuando pudo ver finalizada la torre de Bernabé, en 1926: «Fa goig» (da gozo). EFE