Lara Malvesí | Barcelona (EFE).- El actor Álvaro Cervantes estrena este viernes día 20 ‘Balandrau. Viento salvaje’, en la que se pone en la piel de uno de los protagonistas de la peor tragedia de montaña vivida en el Pirineo, cuando un torbellino de viento, nieve y hielo sorprendió a un grupo de excursionistas a finales del año 2000.
Tanto Cervantes como el otro protagonista, Marc Martínez, así como también el director del filme, Fernando Trullols, han explicado en una entrevista con EFE que la cinta, «más allá de una película, es un homenaje» a las familias de las nueve víctimas que perecieron en el inesperado episodio, tras el que cambiaron los protocolos de los rescates de montaña.

Para componer sus personajes, los actores pasaron semanas hablando con familiares y con algunos supervivientes. Entre ellos Josep Maria, el único rescatado vivo de su grupo, y ‘Siscu’, el jefe de rescate de montaña real en el que se basa el personaje de Martínez y que murió pocos meses antes del inicio del rodaje.
«Esta película es de acción, sí, pero también es de personas que amaban la vida y amaban la montaña. La película no solo se centra en el fenómeno meteorológico como tal, sino en todos los vínculos y en la solidaridad que surgió de un momento tan difícil», ha explicado Cervantes.
Un rodaje físicamente exigente
El actor, que el próximo domingo está nominado a los Goya por su papel en ‘Sorda’, ha contado que fue un rodaje «muy exigente» desde el punto de vista físico, y no solo en las escenas en montaña, sino también en el plató en el que rodaron los planos de la furia del viento y que realizó él personalmente, sin dobles.
«El ruido y el viento de las turbinas era tal que para decir ‘¡corten!’ usaban una bocina», rememora Cervantes sobre la dura semana que pasó rodando las peores escenas en la que se quiso reproducir la fuerza del torbellino de viento y nieve. Unos días en los que, explica, tragó «mucho jabón y nieve de celulosa que se metía en los ojos».

La encargada del montaje final del sonido de la película -en la que el silbido del viento salvaje es casi un personaje más- es Yasmina Praderas, nominada al Oscar al mejor sonido junto a Laia Casanovas y Amanda Villavieja por ‘Sirat’.
Aunque es el primer largometraje firmado por su director, Trullols (Barcelona, 1977), el cineasta, con un Goya al mejor cortometraje por ‘El barco pirata’, tiene una larga carrera dirigiendo series y siendo jefe de unidad en rodajes de cineastas consagrados como Juan Antonio Bayona. Precisamente, fue parte del equipo técnico de ‘La sociedad de la nieve’ la que se sumó al proyecto.
La ópera prima de Fernando Trullols
«He tenido la suerte de trabajar durante 25 años con mucha gente talentosa antes de hacer esta primera película que ha sido tan demandante y para mí se ha convertido en una lección de vida», ha confesado.
Sobre su capacidad de dirigir «hasta el último detalle» se ha pronunciado Marc Martínez, quien ha resaltado lo «elegante y respetuoso» de Trullols a la hora de hacer de director de orquesta en un rodaje «nada sencillo».
Con buena parte de sus escenas en la montaña y subido a un helicóptero, el actor catalán reconoce que la peor parte del rodaje la sufrió su «rodilla». «Son gajes del oficio, pero creo que también hay que hablar de ello para que no parezca que en el cine todo es glamour», ha apuntado.
Proyección con familiares y bomberos
De entre todos los momentos vividos en los últimos meses, el director afirma quedarse con la proyección íntima que hizo de la película con Josep Maria, uno de los pocos supervivientes. «Me dijo: el torbellino fue así», explica.

Asimismo, actores y director recuerdan también con especial cariño cuando enseñaron la película en Camprodon (la localidad cercana a Balandrau) a familiares y bomberos y equipos de rescate de la zona.
La película está basada en el libro ‘Viento Salvaje: Crónica de una tragedia en el Pirineo’ de Jordi Cruz, que firma el guión junto a Danielle Schleif (‘Mediterráneo’).
Más allá de Camprodon, la película se ha rodado en espacios naturales del Vall de Boí y en las estaciones de esquí de Boí Taüll, Vallter 2000 y Port Ainé. Para recrear las secuencias más impactantes se contó con la colaboración de bomberos de la Generalitat y la asesoría de expertos en rescates. EFE