BARCELONA, 02/03/2026.-o. La familia Bernabéu en uno de los viajes en busca de refugiados. Bernat Bernabéu/SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Cuatro años de la ola de solidaridad para traer ucranianos a España: «Muchos han vuelto»

Barcelona (EFE).- El estallido de la guerra en Ucrania levantó hace ahora cuatro años una gigantesca ola de solidaridad en Europa, con ciudadanos echándose a la carretera en busca de civiles que huían de la zona de combate. Bernat Bernabéu hizo cuatro viajes de Manresa (Barcelona) a la frontera polaca para traer hasta 25 personas. «La mayoría han vuelto», ha explicado a EFE.

Suitlana y sus dos hijas, Nastia y Vikki; Tatiana, con las suyas, Eva y Arina y su bebé Denis; y Caterina, con su recién nacido Mijail fueron los primeros refugiados que llegaron a la capital del Bages a principios de marzo de 2022 en las dos furgonetas que la familia Bernabéu convirtió en convoy humanitario.

Bernat y su mujer Ingrid llegaron a «rescatar» un total de 25 personas, la gran mayoría mujeres y niños, e incluso adoptaron oficialmente a uno de ellos, una adolescente que hoy ya es mayor de edad y que también acabó regresando a Ucrania.


Viajes de ida y vuelta


Llegaron con lo puesto, sin maletas, después de largos trayectos en tren desde ciudades como Kiev hasta la frontera con Polonia, con el ruido de fondo de las bombas y en medio de una gran nevada, recuerda el manresano.

«Hicimos cuatro viajes para recoger refugiados y volvimos meses después a realizar otros cuatro para devolverlos. Casi todos han regresado. Por el camino nos hemos arruinado», ha afirmado Bernat, sin un ápice de arrepentimiento en su voz.

La dificultad para encontrar trabajo y el fin de las ayudas excepcionales que recibieron explican en gran parte el éxodo de vuelta, así como la añoranza creciente por los familiares y amigos que dejaron atrás.

Un fenómeno de solidaridad compulsiva


La monja dominica Sor Lucía Caram, que lidera la «Caravana de la Bondad» a Ucrania, con medio centenar de viajes realizados para entregar ambulancias, vehículos y ayuda médica crítica, ha explicado a EFE que España, como otros países europeos, vivió un episodio de «solidaridad compulsiva».

Sor Lucía Caram, afincada en Manresa, ha lamentado que, cuatro años más tarde, esa solidaridad «ha decaído» y asistimos al mismo tiempo a «una fatiga mediática», pese a que la guerra se ha recrudecido, con Rusia «utilizando el frío para intentar forzar una rendición».

«La guerra está en su peor momento en estos momentos -denuncia-. Están arrasando muchas ciudades y la guerra tecnológica, con el uso masivo de drones, deja muchos heridos por metralla y muchos mutilados. Son actos terroristas».

Respecto a los refugiados que llegaron en aquella gran oleada de solidaridad, asegura que «la gran mayoría ha vuelto». «La mayor parte eran mujeres muy jóvenes y tomaban la decisión de abandonar el país para salvar a sus hijos, pero luego se encontraron ante una encrucijada», al constatarse que la guerra no iba a ser corta.


Unos 250.000 ucranianos residen en España


Según los cálculos que maneja la religiosa argentina, unos 250.000 ucranianos se han quedado a vivir en España.
En Cataluña, el consulado de Ucrania cifra en unos 56.000 los ciudadanos de este país que viven en esta comunidad autónoma, de los que algo más de 32.000 llegaron escapando de la guerra. Casi la mitad de estos últimos residen en la provincia de Barcelona.

Fuentes del consulado han apuntado que estos datos son orientativos ya que no incluyen a las personas que salieron después de registrarse ni a los que están esperando para hacerlo, un trámite que tiene ahora mismo una lista de espera de 2,5 meses.

Del grupo de refugiados transportados por Bernat e Ingrid, los únicos que se han quedado son una madre con sus dos hijas adolescentes y el bebé de una de ellas que tenían ya familia en Manresa (una abuela).


Casos de integración


«Se han integrado perfectamente. Consiguieron traer al padre y tienen trabajo. Hablan perfectamente castellano y catalán y participan por completo de las actividades de la zona», apostilla Bernat.

Con los que se han ido, la familia Bernabéu mantiene una relación estrecha a través de las redes sociales y de videollamadas, y aprovechan para verse durante las visitas que realizan a Cataluña de vez en cuando.

«Nosotros -afirma- esperaremos a que acabe la guerra para visitarlos en Ucrania. Tenemos muchas ganas de ir, pero nos hemos prometido no ir hasta que no haya paz. Tarde lo que tarde». EFE