Barcelona (EFE).- En la intersección entre el siglo XIX y el XX, cuando ya se apagaba la luz del impresionismo y se aceleraba en dirección a las vanguardias, un grupo de artistas radicados en París decidió mirar hacia adentro, en un movimiento que ahora se muestra en La Pedrera en la exposición ‘Los Nabís: de Bonnard a Vuillard’.
Este montaje, el primero en Barcelona que se adentra en exclusiva en esta corriente, explora la evolución a lo largo de doce años, de 1888 a 1900, de los intereses temáticos y estilísticos de figuras como Paul Sérusier, Édouard Vuillard, Pierre Bonnard, Maurice Denis, Ker-Xavier Roussel, Félix Vallotton o Aristide Maillol.
Los ‘profetas’ del arte moderno
La exposición de la Fundació Catalunya La Pedrera en colaboración con el Museo de Orsay muestra la obra de los llamados ‘profetas del arte moderno’, caracterizados por un enfoque espiritual, simbólico y decorativo, y por el uso de colores ‘puros’ en su paleta.

«El movimiento se desarrolló sin dogmas. El arte sale de sus deliberaciones, que generalmente buscaron cómo mostrar la complejidad de la realidad en solo dos dimensiones», explica la comisaria Isabelle Cahn, conservadora general honoraria de pintura del Museo de Orsay.
Muestra cronológica
De forma cronológica, la muestra se para primero en ‘El talismán’ (1888), una postal que Sérusier pintó en una visita a Gauguin que «concentra los grandes principios del movimiento» y que excepcionalmente ha salido del Museo de Orsay para poder verse en la Casa Milà.
Este pequeño cuadro, una simplificación de forma y color de un pasaje bretón, sirve como puerta de entrada al resto de temáticas que abordan los Nabís y que ahora reproduce esta muestra.

Así, la exposición sigue con la atracción del grupo por la vida urbana parisina, lo que llevó a Bonnard, Ibes, Vuillard o Vallotton a representar las calles, las plazas, el tráfico y el gentío de la capital francesa, una ciudad en ebullición ya instalada en la modernidad.
Fascinados por el teatro y la música
Bajo unos preceptos muy similares, el movimiento también se fascinó por el teatro y la música, lo que les lleva, en palabras de Cahn, a plantearse «cómo representar el movimiento y la vida en el lienzo», algo que resuelven adoptando la «estilización japonesa».
La comisaria también defiende que los Nabís, cuyo nombre viene del término hebreo ‘neviim’, que se traduce como «profetas», tienen un punto utópico, ya que desde el arte pretendían plasmar su «idealización humana y deseo de intimidad», pese a que finalmente «el mundo avanzó hacia otro sitio».

Este mismo punto enlaza con su inclinación hacia el simbolismo, corriente que ya triunfaba en literatura y que abordan desde la mezcla entre la representación de la modernidad y el idilio medieval.
Paisajes, jardínes y decoración
‘Los Nabís: de Bonnard a Vuillard’ también se para en la fijación del grupo por paisajes y jardines y por su inclinación hacia la decoración, práctica que ocupa un lugar esencial por su voluntad de suprimir las diferencias entre bellas artes y artesanía.
Sin duda, uno de los grandes hitos de la muestra llega en la siguiente sala, que se adentra en la representación de la vida cotidiana, con unos lienzos que capturan momentos de la intimidad femenina en espacios confinados, lo que se concentra en ‘Dos mujeres bajo la lámpara’ (1892).

Para cerrar la exposición de forma circular y enlazar el grupo con el lugar, el montaje culmina con un espacio dedicado al escultor francés Aristide Maillol, su escultura ‘Mediterráneo’ (1905) y un par de pinturas en las que tomó como modelos a figuras pintadas por Gauguin.
‘Los Nabís: de Bonnard a Vuillard’ se podrá ver en La Pedrera desde el viernes 6 de marzo al domingo 28 de junio. EFE