Robots de microcirugía y bancos de grasa, claves para ganar precisión en cirugía de mama

Barcelona, (EFE).- Los robots de microcirugía conectados a la inteligencia artificial (IA) y los bancos de grasa, que son unas reservas de tejido humano que se pueden usar para las operaciones, son innovaciones claves para ganar precisión y mejorar resultados de la cirugía de mama, tanto para el cáncer como para la reconstrucción mamaria.


Son los principales avances que abordan esta semana en la capital catalana los asistentes al Barcelona Breast Meeting (BBM), congreso de referencia europeo sobre cirugía mamaria organizado por el Servicio Mancomunado de Cirugía Plástica del Hospital de Sant Pau y el del Mar.


El director del BBM, Jaume Masià, ha explicado en rueda de prensa este jueves que los robots de microcirugía son capaces de trabajar en tamaños de alrededor de 0,5 mm, espacios donde las manos de los cirujanos no pueden acceder.


«Son extensiones de nuestras manos» que llegan a espacios muy pequeños con una alta precisión, lo que se traduce en mejoras para las pacientes con cáncer de mama:»Es un procedimiento mínimamente invasivo con una precisión que antes no podíamos hacer, que deja menos secuelas y es más personalizada», ha afirmado Macià.

Imagen de una operación con robot. Hospital de Sant Pau

La IA para unos robots autónomos


Los robots de microcirugía ya se aplican desde el 2022 en Sant Pau pero están en constante crecimiento, sobre todo por la progresiva incorporación de la inteligencia artificial y el «machine learning», es decir, los sistemas de recopilación de los datos de la anatomía del cuerpo y de los movimientos del robot que permite al sistema ir aprendiendo.


«La IA es capaz de coordinar toda la información: escanea el cuerpo de la paciente y copia los movimientos del robot que dirigen los cirujanos para hacer el ‘machine learning’, todo ello con la finalidad de que, al operar un tumor, solo se quite lo que se tenga que quitar y nada más», ha señalado Macià.


En este sentido, el uso de la IA es para dar «un paso más hacia un futuro en el que el robot pueda ser autónomo a la hora de operar (ahora aún lo controlan los cirujanos)», ha añadido el doctor.


Otra de las innovaciones es el ‘fat banking’ (banco de grasa), que consiste en almacenar grasa extraída en operaciones en unas instalaciones con unas condiciones de bioconservación para poder usarse posteriormente (se pueden guardar hasta 10 años).

Una grasa con mucho valor


El tejido adiposo, tradicionalmente estigmatizado tanto desde un punto de vista estético como de salud, se ha revelado como la mayor fuente de células madre del cuerpo, incluso por encima de la médula ósea.


«La grasa no es solo cúmulo energético sin valor, sino que tiene un valor importantísimo en la reconstrucción y regeneración de tejidos, porque es rica de factores de crecimiento y células madre», ha señalado Macià.


Por su parte, el doctor Richard Baynosa, especialista en microcirugía robótica reconstructiva de la Universidad de Nevada de Las Vegas (EE.UU), ha señalado que infiltrar grasa permite «no solo aportar volumen para la reconstrucción mamaria sino también para revertir daños en tejidos del cuerpo de la paciente que han resultado afectados por la radioterapia» para tratar el cáncer.


El Hospital de Sant Pau se ha integrado recientemente en el programa europeo de referencia en ‘fat banking’, liderado desde Bolonia (Italia), que dispone de la serie más amplia de casos en el continente.


Así, durante la cirugía en la que se extirpa el tumor los cirujanos también extraen una cantidad de grasa de la paciente, que se envía al banco especializado donde se procesa y se conserva en condiciones óptimas.


Posteriormente, si es necesario, puede utilizarse para hacer correcciones en una tumorrectomía (extirpación de tumor preservando el seno), en cirugía de conservación de mama o para mejorar el volumen y la simetría mamaria. EFE