Manifestación de docentes en Barcelona en marzo de 2026
Manifestación de docentes en marzo de 2026. Archivo EFE/ Enric Fontcuberta

Aumentan los centros que quieren suspender colonias entre el desconcierto de las familias

Álex Gutiérrez Páez I


Barcelona, (EFE).- Las adhesiones de escuelas e institutos públicos de Cataluña a la campaña para suspender colonias y salidas escolares el próximo curso, a la que ya se han sumado más de 1.280 centros públicos como medida de protesta, van en aumento en medio del desconcierto de muchas familias y después de un curso marcado por las huelgas.

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Esta medida de protesta de los claustros, después de 23 huelgas -algunas territoriales y otras generales- en el último semestre y de un preacuerdo sellado con una minoría sindical, causa reacciones contradictorias entre los padres y preocupación en el tejido del ocio educativo, que advierte de posibles cierres y la pérdida de 5.000 puestos de trabajo.


Según el recuento de la campaña «Paremos las salidas educativas«, son ya 1.280 los centros adheridos, el doble de los que había hace un mes y medio (670).


La consellera de Educación, Esther Niubó, aseguró hace días que el Govern «no dejará caer» al sector y calificó de «paradójica» la posición de los centros que rechazan realizar estas actividades el curso que viene, que será precisamente el primero en el que las pernoctaciones se remunerarán con 50 euros por noche.


Por su parte, la portavoz de Ustec, sindicato mayoritario de la enseñanza pública, Iolanda Segura, ha considerado en declaraciones a EFE esta medida como un «premio de consolación» y ha reiterado que debería haber una mejor compensación retributiva y horaria.

Batas de los alumnos de un centro escolar de Barcelona. Archivo EFE/Alberto Estévez


Bullicio en los grupos de ‘whatsapp’ de las familias


En los últimos días ha habido bullicio en los grupos de WhatsApp de algunas de las escuelas que se han adherido a la campaña de suspensión de salidas y colonias, con mensajes a favor de esta medida, en contra y silencios.


Entre ellos, mensajes de desconcierto y preocupación ante el riesgo de que, si no se reconduce la situación después de un fin de curso marcado por las huelgas, sus hijos se puedan quedar el próximo curso sin colonias y sin salidas culturales.


«Nos cuesta ver la relación de esa medida con la legítima reclamación de los maestros», ha asegurado a EFE una madre de una escuela de Barcelona.


También afloran en las conversaciones una tercera vía de padres que aboga por intentar conciliar los derechos de padres y de alumnos y buscar soluciones, y por ello algunos se han empezado a movilizar ante las AFA de sus centros para ver si es posible externalizar las colonias a entidades que ya organizan actividades extraescolares.


Alerta de quiebra en el sector del ocio


Del lado del sector del ocio educativo, el gerente de la Associació Catalana d’Empreses del Lleure, l’Educació i la Cultura (Acellec), Pep Montes, ha advertido de que, si bien la afectación real de la suspensión de salidas y colonias escolares no se precisará hasta el inicio del curso, los datos preliminares son «alarmantes».


«Estimamos una afectación generalizada del 70 %, aunque algunas empresas la sitúan en el 100 %, es decir, que tienen cero reservas de cara al curso que viene», ha aseverado.


Ante este escenario, calculan que entre el 70 % y el 80 % del sector está en riesgo de cierre, lo que podría suponer la pérdida de unos 5.000 puestos de trabajo.


Por su parte, la directora de las Associacions Federades de Famílies de Catalunya (aFFaC) -que aglutina a 600.000 familias y 7.000 alumnos-, Lidón Gasull, ha explicado a EFE que la administración se ha centrado mayormente en mejorar las condiciones laborales de los docentes en detrimento de otras carencias del sistema.


Por ello, ha reclamado otras medidas como universalizar los comedores escolares gratuitos, combatir la segregación o consolidar la educación inclusiva mediante estrategias de codocencia, con el fin de evitar que las familias acaben decantándose por centros concertados y privados ante la «inestabilidad» de los públicos. EFE