David Álvarez | Girona (EFE).- El que fue segundo de a bordo en los diarios Avui y El Punt, Carles Ribera, actualmente integrante del Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), llevaba sin escribir desde 2022 y ha vuelto convertido en novelista, un universo mucho menos encorsetado porque «la ficción no tiene moral».
Ribera acaba de publicar ‘L’home de la trompeta’ con la editorial La Campana, una historia sobre un periodista que trabaja en una isla imaginaria de nombre provocador, Exilia, y cuyas peripecias dan pie a una sátira política enmascarada como comedia negra.
El autor, que fue jefe de gabinete con el conseller Santi Vila, formó parte de la lista de Junts per Girona en 2017 y ha participado en el libro ‘Cata…què?’ de Carles Puigdemont, defiende que no ha dado el salto a la ficción para decir cosas que de otra forma no diría y asegura que es «simplemente una novela un poco loca de personajes extraños».

«La corrección política no tiene sentido»
Puntualiza, eso sí, que, en esta otra forma de escribir en la que se ha aventurado, «la corrección política no tiene sentido», pero se mantiene en que no hay que buscar conexiones con la realidad. Y pone ejemplos.
«En el libro solo salen maltrechas dos nacionalidades: los catalanes conformistas y conformados que, cuando ven a alguien que no los entiende, hablan en castellano enseguida y los españoles, que son bienvenidos a la isla, pero que, cuando les dicen que allí se habla catalán, se van», señala.
Para Carles Ribera, «la intención en todos los casos es bromear» y, por ello, se ha llevado la acción a un lugar imaginario del Mediterráneo y así evita comparaciones: «Es un mundo aparte».
Tampoco acepta que se relacione con este plano al rey Felip de aquella isla, «no tiene que ver con el conocido», y reitera que todos esos juegos son únicamente «pequeños chistes dentro de la trama».

Parecidos con las redacciones que pisó Carles Ribera
Todavía se aprecian más parecidos entre la redacción en la que trabaja el protagonista del libro y las que pisó el ahora novelista, que matiza que los personajes están inspirados en algunos casos en gente que conoció en esas épocas, «pero son muy arquetípicos».
Así, la redactora de sucesos que aparece en la novela «está en todos los diarios, cualquier diría de memoria cuatro o cinco nombres que cuadrarían».
«El director de ‘La veu d’Exilia’ -el diario que aparece en la ficción- podría ser el de El Punt, pero también el de El Periódico, eran personajes que estaban en todas las redacciones, son clichés», puntualiza.
Un Carles Ribera literario
Incluso aparece un Carles Ribera, al que el Carles Ribera real ha puesto en el libro para que el lector no piense que el protagonista, de nombre Louis Armstrong, es su alter ego ni tampoco lo confunda con el narrador.
«Es ficción pura y dura», concluye el Ribera del Avui y de El Punt, también de La República, que repasa sin nostalgia aquella época porque «el periodismo ha mejorado infinitamente, excepto el negocio».
La tecnología ha mejorado la profesión, «pero la putada es que no se ha encontrado la forma de rentabilizarla» en esas nuevas condiciones, marcadas por la irrupción de internet y los sistemas de difusión informativa.
Carles Ribera recurre a otros ejemplos para avalar su planteamiento como el de que «un fotógrafo no tiene que ir ahora a revelar» o que el proceso de documentación resulta mucho más fácil.
El problema es que la sencillez de acceso para el consumidor obliga a establecer precios que no resultan rentables, según desgrana desde su larga experiencia, y que la publicidad «se va a Google y a las grandes corporaciones y aquí solo quedan migajas». EFE










