Barcelona (EFE).- La crisis climática y el auge del sector de la seguridad, alimentado por las tensiones geopolíticas, están impulsando el negocio de compañías aeroespaciales de nueva generación como Aistech Space, que proyecta multiplicar su facturación desde 2 millones el año pasado hasta cerca de 40 millones en 2028, según han explicado a EFE sus fundadores.
El 90 % de la actividad de la empresa, especializada en obtener imágenes térmicas de la Tierra desde el espacio, se ha centrado hasta hace pocos años en aplicaciones civiles, mientras que la seguridad representaba solo el 10 %, pero «la situación se está invirtiendo completamente», señala el cofundador y consejero delegado Guillermo Valenzuela.
«Europa ha despertado. Se ha dado cuenta de que Estados Unidos no es un socio fiable y, por lo tanto, hay que desarrollar tecnología en casa», sostiene el responsable de una empresa que desarrolla satélites capaces de hacer seguimiento de infraestructuras críticas y controlar movimientos marítimos, entre otras aplicaciones relacionadas con la seguridad.
Los sistemas de la empresa, con sede en Sant Cugat (Barcelona) y que espera contar a final de este año con unos 45 trabajadores, pueden también monitorizar variables útiles para sectores como la agricultura, la minería y la gestión del agua.
Constelación de satélites
Aistech lanzó su primer satélite en 2016, cuenta actualmente con dos aparatos en órbita polar, y prevé poner en marcha otros seis a partir de octubre y mantener el ritmo de seis lanzamientos por año en 2027 y 2028.
Carles Franquesa, cofundador de la compañía, anticipa un «crecimiento exponencial» en los próximos años. «Es un negocio que depende del número de satélites que seamos capaces de poner en órbita y, por lo tanto, del número de imágenes que seamos capaces de generar y poner a disposición del mercado».
La empresa, con una facturación de cerca de 2 millones de euros en 2024, espera cerrar este año con un volumen de unos 5 millones, y anticipa que alcanzará entre 30 y 40 millones en 2028.
La compañía ha sido declarada como empresa tecnológica estratégica por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que se ha comprometido a coinvertir hasta 22,5 millones de euros, acompañando a inversores privados en la ronda de financiación de Serie B que prevé cerrar este año.
Como parte de esa ronda, ha captado ya 8,5 millones aportados por Global Portfolio Investment (GPI) y otros 0,5 millones de Pelliga Family Office.
Sector espacial en expansión
Encontrar financiación para proyectos espaciales antes de 2020 «era complicado», señala Valenzuela. «Fuimos bastante pioneros, quizás demasiado, porque cuando hablábamos en 2016 y 2017 con inversores sobre espacio nos miraban raro», sostiene.
Esa precocidad, sin embargo, ha hecho que Aistech sea actualmente una de las cinco compañías a nivel mundial capaz de servir imágenes térmicas de la Tierra.
Ahora, «este es un mercado en crecimiento, completamente en expansión», afirma Franquesa.
La imagen térmica ha sido tradicionalmente un mercado dominado por el sector gubernamental y solamente cuatro países contaban hasta ahora con esa capacidad de observación -Estados Unidos, Francia, Israel y China-, que utilizaban principalmente con fines militares.
La explosión del sector privado responde a dos factores, el primero de ellos la situación geopolítica, que obliga a los Estados a invertir más en sus propias infraestructuras, para no depender de terceros, explica Valenzuela.
La segunda es el cambio climático. La imagen térmica desde el espacio permite calibrar la actividad humana y es «la forma más efectiva de medir la temperatura del mundo», sostiene.
Seguimiento de infraestructuras críticas
Aistech ha participado en el seguimiento de enclaves críticos como centrales nucleares, cuyo nivel de actividad se puede monitorizar gracias a las diferencias de temperatura, así como en refinerías, plantas petroquímicas y grandes centros de producción de acero.
Sus imágenes térmicas ofrecen información valiosa para que los grandes sistemas integrados de inteligencia puedan hacer «predicciones y análisis mucho más precisos», describe Valenzuela.
Ha trabajado asimismo en un proyecto en África para la detección de barcos ilegales en zonas de pesca. Hay países que ofrecen licencias «para que pesquen diez barcos» en sus costas, «pero se presentan trescientos», señala el consejero delegado, que resalta el auge de aplicaciones civiles vinculadas a la seguridad.
En colaboración con la Guardia Civil, Aistech forma parte asimismo de un consorcio que trabaja en un sistema de vigilancia del estrecho de Gibraltar.