Barcelona, (EFE).- Estados Unidos se mantuvo en 2025 como segundo mercado para el cava de Freixenet por volumen de botellas vendidas a pesar de los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, a esta y otras bebidas alcohólicas, que tuvieron «impacto» sobre la demanda.
Así lo ha explicado a EFE el director de operaciones de Freixenet, Josep Palau, que en la nueva etapa con el grupo alemán Henkell como propietario al 100 % de la compañía se ha convertido también en portavoz de la empresa en España.
Palau ha precisado que «los aranceles están afectando a todos los actores relevantes en la exportación, especialmente en EE.UU., donde han tenido un impacto superior que ha afectado a la demanda. Es una situación general de todo el sector», ha subrayado.
No obstante, ha dejado claro que, pese a los aranceles, Freixenet sigue apostando por EE.UU., porque es un mercado «relevante» para la marca.
España vuelve a ser el primer mercado para el cava
Aunque no ha detallado el impacto de los aranceles sobre las ventas en EEUU, Palau ha comentado que en 2025 el primer mercado en volumen de botellas vendidas fue España, seguido de EEUU, Francia y Reino Unido.
En cambio, en 2024, el primer mercado global para el cava de Freixenet fue Alemania, seguido de EEUU, Francia y Reino Unido, en tanto que España ocupó el quinto lugar.

Así pues, España ganó posiciones en 2025 y se situó como primer mercado global para el cava de Freixenet.
Con todo, Palau no ha precisado el volumen aproximado de botellas que Freixenet vendió en todo el mundo en 2025 ni tampoco la facturación alcanzada, y ha comentado que en torno al mes de mayo harán balance de los datos principales del ejercicio de 2025.
Precisamente este miércoles la Denominación de Origen Cava dará a conocer los datos de botellas de cava vendidas en todo el mundo y la evolución en el mercado nacional y en el extranjero.
La sequía condiciona 2025 y lo hará también este año
Palau ha comentado que, aunque este 2026 está siendo lluvioso, el año pasado estuvo condicionado por los efectos de la sequía extrema vivida en los últimos años en Cataluña, ya que desde que la uva se recoge y hasta que una botella de cava se comercializa pasan aproximadamente unos dos años.
La sequía no solo provocó una falta de uva para elaborar el cava, sino que fue acompañada por un «incremento importante» de costes, tanto de la «materia prima» como de materiales, suministros y de otro tipo que han hecho que el sector pierda «competitividad», ha apuntado Palau.
El directivo ha asegurado que aunque estos costes se han repercutido sobre el precio, ello también ha acabado afectando a la demanda, por lo que el sector vive una situación «complicada».
Producto alternativo al cava en algunos mercados
Es por ello que ha recordado que en 2024, ya viendo los efectos de la sequía, Freixenet tomó la decisión de vender en Alemania, Suiza y Austria un vino espumoso alternativo al cava ante la imposibilidad de atender la demanda de esos mercados después de una caída de la cosecha del 45 %.
«Esta fue una decisión por la necesidad, ante la imposibilidad de suministrar cava en esos mercados», ha explicado Palau, que ha añadido que ese producto alternativo, hecho con uva española y producido «mayoritariamente» en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), se introdujo en esos países en 2024, se siguió vendiendo en 2025 y está previsto que se siga comercializando también este año.

Palau ha asegurado que, pese a las dificultades, Freixenet, que exporta un 80 % de su cava, ha podido mantener en 2025 su liderazgo en el segmento del cava en más de 80 países, con productos como Freixenet Cordón Negro.
Reservas de cava para afrontar años malos
Ante el reto que supone el cambio climático y la dependencia del cava de la meteorología, Palau defiende la conveniencia de que cuando haya buenas vendimias se aprovechen esos «años de bonanzas para constituir reservas de producto para afrontar los años de escasez» de uva.
«Tenemos que conseguir anticiparnos», argumenta, para evitar que una mala vendimia cree disrupciones en el mercado y se produzcan caídas abruptas de producción. «Se deben poder alisar esas disrupciones» en el mercado, sostiene.
En cuanto a la evolución de la demanda en el arranque de este año, Palau ha comentado que los meses de enero y febrero han empezado con una «demanda más baja» que esos mismos meses de 2025, y ha insistido en que las repercusiones de la sequía se seguirán notando este año.