El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante su participación en la segunda jornada de la reunión anual del Cercle d'Economia
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante su participación en la segunda jornada de la reunión anual del Cercle d'Economia. EFE/Quique Garcia

Feijóo dice que no busca «atajos» para llegar a la Moncloa: «No vengo a pedir favores»

Barcelona (EFE).- El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho este martes que no pretende «remover conciencias» ni buscar «atajos» para llegar a la Moncloa: «No vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos», ha asegurado el día después de ofrecer una moción de censura instrumental a Junts y PNV para forzar un adelanto electoral.

En su intervención en la segunda jornada de la reunión anual del Cercle d’Economia, en Barcelona, Feijóo ha defendido que España necesita «un proyecto limpio» y, acto seguido, ha añadido: «Devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella».

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El reto de Junts para ir a Waterloo

Las palabras del presidente del PP llegan después de que este mismo martes Junts le haya retado, por boca de su secretario general, Jordi Turull, a ir a Waterloo (Bélgica) a negociar con el expresidente catalán y líder del partido, Carles Puigdemont, si tiene una oferta «seria» para impulsar una moción de censura.

«Tengo muy claro que el momento es tan delicado que desaconseja reflexiones irreflexivas», ha apuntado Feijóo, que ha asegurado, tras agradecer «todos los consejos» que recibe, que seguirá actuando «con aplomo y responsabilidad» y solamente en función de sus «convicciones».

A la salida del evento, Núñez Feijóo, ha evitado pronunciarse ante los periodistas sobre si irá a Waterloo (Bélgica) para reunirse con el líder de Junts, Carles Puigdemont, y se ha limitado a decir: «Vamos a hablar de cosas serias».

«Responsabilidad democrática»

El líder de los populares ha sostenido que «en un momento como este», en el que el PSOE se ve afectado por varias investigaciones judiciales en marcha, los partidos de la oposición deberían priorizar la «responsabilidad democrática» y no la «conveniencia política».

A su vez, ha enfatizado que «la corrupción ya no es la excepción, sino la norma» y que la disyuntiva es entre «degeneración o limpieza institucional»: No hay casos de corrupción. Lo que ha trascendido es un sistema destinado a facilitarla, ampliarla y hacerla impune».

Reivindica la mayoría alternativa

Feijóo ha señalado que España «necesita una reacción democrática, política y cívica que devuelva a la vida pública la primera decencia y exigencia que tiene que tener» y ha apelado y reivindicado la mayoría parlamentaria de los 184 diputados de las formaciones que han pedido elecciones, en alusión al PP, Vox, PNV, Junts, UPN y Coalición Canaria.

«Tengo muy claro que yo haré todo lo posible. Quienes coincidimos en que esta situación es insostenible deberíamos hacer todo lo posible y tengo muy claro que el momento es tan delicado que desaconseja reflexiones irreflexivas», ha apuntado.

Al respecto, ha vuelto a emplazar a partidos como Junts y el PNV a respaldar una moción de censura instrumental, invitándoles a pasar de la teoría «a la práctica»: «Lo que se dice no tiene ningún valor si no se acompaña de hechos coherentes con las palabras».

El líder del PP ha reivindicado «la mayoría social, política y parlamentaria» que ya existe actualmente y que «ha puesto sobre la mesa las soluciones que necesita la gente» en ámbitos como la política fiscal, la vivienda o la energía, pero que es «secuestrada sistemáticamente» en el Congreso.

«No se puede cambiar España contra Cataluña»

Asimismo, ha defendido que Cataluña no «sea siempre una pieza supeditada a los intereses temporales del inquilino de la Moncloa» y que logre sus objetivos «ni por colisión ni por coacción, sino por convicción».

«Sé que no se puede cambiar España contra Cataluña. Mi proyecto es con Cataluña», ha enfatizado Feijóo, que en un momento de su intervención ha elogiado a la antigua Convergència i Unió: «Te entendías (con CiU) porque hablaban en serio de las cosas complejas».

En este sentido, ha señalado que «en otras épocas» Cataluña era «capaz de minimizar muchos de los males nacionales», pero ahora «la realidad es que buena parte de ellos tienen aquí la cara más amarga».

Tras comprometerse a impulsar la prosperidad económica y los servicios públicos, bajar impuestos, «frenar el descontrol migratorio» o mejorar la seguridad, ha afirmado que aspira a liderar un gobierno «que afronte los desafíos de los catalanes por compromiso y por convivencia».