Jarred McGinnis debuta con «El covard», una historia de amor, dolor y humor

Barcelona (EFE).- Doctor en inteligencia artificial, Jarred McGinnis ha debutado con éxito en la novela gracias a «El covard», una historia de amor entre un padre y un hijo, que no rehuye ni el dolor ni el sentido del humor, con tintes autobiográficos, sobre un hombre que queda parapléjico tras un accidente de coche.

En un encuentro con periodistas, McGinnis, que acaba de ganar el premio literario Eccles Centre & Hay Festival, dotado con 20.000 libras por el proyecto de su próximo libro, ha explicado este viernes en Barcelona que cuando le piden que defina «El covard» señala que se trata «del libro más divertido sobre trauma infantil, muerte y discapacidad que leeréis este año».

Publicado en catalán por Periscopi, el autor norteamericano, con pasaporte británico y residente en Marsella (Francia), narra la peripecia de Jarred McGinnis, quien, tras quedar parapléjico en un accidente en el que muere la mujer que le acompañaba, vuelve a la casa del progenitor, Jack, un viudo, al que hace diez años que no ve tras huir de allí cuando era muy joven.

El novelista remarca que si bien al principio lo que contaba se parecía mucho a lo que le ocurrió a él hace veinte años, así que se fue adentrando en el proceso de escritura ficcionó cada vez más, hasta el punto de que su madre le reprochó que la hubiera «matado». «A lo que yo dije, si tú estás viva, es que tú no eres la del libro», ha añadido.

La obra, de la que ya se han adquirido los derechos para cine y televisión y ha sido premiada en Francia, descubre a lo largo de la recuperación de Jarred «la relación que tiene con el padre, qué le pasó en la infancia y cuál es el motivo que explica que la silla de ruedas y la discapacidad no sean el principal problema que tengan».

Reconoce que todavía hoy le cuesta mucho rememorar su propio accidente. Y por ello, «el de la novela lo cambié para poder plasmar mejor la experiencia, inspirándome en un accidente que presencié en Londres y el silencio que provocó. Quería que el lector sintiera esa tensión, esa incomodidad para entender el dolor físico que sufre Jarred».

En este punto, proclama que: «me he tenido que apartar de mi propia experiencia para poder explicarla mejor».

A la vez, ha querido explorar cuestiones relacionadas con la masculinidad, la relación de amor que hay entre el padre y el hijo protagonistas, sin rehuir que ha sido «terapéutico» sentarse ante el ordenador porque eso: «me permitió pensar en mí mismo, en la discapacidad, algo que, irónicamente, no había hecho en veinte años, lo que dice mucho de mi y de que, igual, soy muy tozudo».

Sobre el sentido del humor que impregna muchas de las páginas, McGinnis asevera que lo que muestra es «una historia emocionalmente muy difícil, muy dura», pero también le interesaba «que los lectores tuvieran momentos de descanso, que pudieran respirar, que no estuvieran constantemente torturados, lo que gusta a ciertos autores, pero no a mí».

Por otra parte, contaba con dos hombres protagonistas, uno de ellos, deprimido, y «los hombres, en general, ya se sabe que no hablan de sus sentimientos y las personas deprimidas en los libros son aburridos, con lo que el humor es lo más eficaz para que la trama avance», sin olvidarse de un tercer personaje como contrapeso, Sarah, que tiene el mismo nombre que su esposa, y que «es muy divertida y no deja en ningún momento que los hombres la superen en dialéctica».

Padre de dos niñas pequeñas, que a veces le «roban» la silla, Jarred McGinnis es hoy un hombre feliz, después de ganar anteayer en Londres el premio The Eccles Centre & Hay Festival, que ha recibido por su proyecto de una obra de no ficción, por «la fuerza emocional de la propuesta», según el jurado, y que girará en torno a su mitología familiar, en el sur de los Estados Unidos, con violencia y dureza.