Torroella de Montgrí (Girona) (EFE).- Una valla que frena el paso de personas, una red contra depredadores y la presencia de informadores ambientales protegen actualmente el primer nido de tortuga Caretta caretta, o boba, de esta temporada detectado en Cataluña, a la espera de que los huevos eclosionen en la segunda mitad de septiembre.
La puesta tuvo lugar en la playa de Mas Pinell, en Torroella de Montgrí (Girona), en una zona de fuerte presencia humana por la existencia a muy pocos metros de un camping de grandes dimensiones.
El director general de Políticas Ambientales y Medio Natural de la Generalitat, Marc Vilahur, ha querido visitar un día después el nido y a las personas que trabajan en su conservación.
Vilahur ha explicado a EFE que son 71 los huevos que conforman la puesta, «una medida interesante», y ha advertido de que las tortugas ya forman parte de la actividad natural en Cataluña.

Incremento de anidamientos
Al respecto, ha explicado que ha habido un incremento sustancial de anidamientos en la costa de Italia y en la mediterránea ibérica, que «lleva a pensar que hay un factor de aumento de la temperatura del agua y que las tortugas buscan cada vez más unas aguas que antes eran muy frías y cada año lo son menos».
La investigadora Elena Abella trabaja también en la zona como integrante del Centro Tecnológico Beta de la Universidad de Vic, que tiene el encargo de la Generalitat de coordinar y gestionar los anidamientos en el literal catalán.
Según ha detallado Abella, esta entidad evalúa de forma individualizada cuál es la mejor gestión para cada nido que aparece y, en este caso, ha optado por «la más natural posible», ya que se mantiene en la playa, aunque se trasladó un poco más lejos del agua del lugar original, que estaba a solo ocho metros de donde rompen las olas «y había un riesgo grande de inundación».
A partir de ahora, personal del centro Beta controlará la temperatura de la arena, que es la que determinará el periodo exacto de incubación, así como las condiciones meteorológicas.

Intervención solo en caso de lluvia torrencial o dana
«Si hubiesen lluvias fuertes o riesgo de dana, intervendríamos, pero si no se da el caso se mantendrán los huevos en la playa hasta ayudar a las crías a que lleguen al mar», ha señalado Abella.
En cuanto a los informadores, como es el caso de Adrià Dotes, su labor, en turnos que se reparten entre las 08:00 y las 20:00 horas, pasan por paseos a primera hora para detectar posibles nidos, ayudar con a mantener el vallado y las diferentes protecciones y ofrecer a quienes se acerquen «sensibilización ambiental».
Adrià Dotes explica que se han acercado curiosos para saber qué es lo que sucedía en ese rincón de playa, «pero han sido todos muy respetuosos». EFE










