Cómo una firma de aceitunas quiere ser aún más verde a través de la salmuera

Inmaculada Martínez | València (EFE).- La empresa alicantina Aceitunas Cazorla se ha embarcado en el desarrollo de un ambicioso proyecto de investigación medioambiental con el apoyo de AINIA y el Instituto de Tecnología Cerámica para obtener subproductos valiosos de las salmueras y poder recircularlas al sistema posteriormente.

La empresa trata la salmuera -el agua que suelta la oliva salada- en balsas mediante la evaporación pero este proceso genera gases que no son «del todo amigables con el medio ambiente», y han iniciado esta investigación para intentar darle una segunda vida a los productos, como ya hacen con el uso del desperdicio del hueso de las aceitunas para biocombustible y con la utilización de biomasa en las calderas, según ha explicado este jueves la consejera y directora de ventas de Aceitunas Cazorla, Zulema Beresaluce.

Este caso de colaboración entre empresa alimentaria e investigación ha sido expuesto en el congreso Food Summit, punto de encuentro anual de la industria agroalimentaria, proyectos emprendedores e inversores que se celebra este jueves en València.

El avance de la tecnología

En esta compañía dedicada a las aceitunas de mesa, lo que más ha cambiado la forma de trabajar ha sido la tecnología. Incorporaron hace unos años un sistema de gestión de almacén que ha cambiado el modelo de negocio; han introducido cambios en el proceso de producción como el control de puntos críticos y la automatización que mejoran la calidad del producto; también un sistema de gestión de mantenimiento; y otro para conocer el estado actual de la planta, con datos en tiempo real.

Según Beresaluce, en un futuro no muy lejano estas mejoras avanzarán gracias a tecnologías como el «machine learning» o la inteligencia artificial para poder predecir qué va a pasar.

En Grupo Gimeno, dedicado al ciclo del agua y soluciones globales para el ciudadano, han creado una filial, colaboran con Lanzadera y han desarrollado un gemelo digital para hoteles que simula los consumos y otros indicadores como la temperatura.

Todas estas iniciativas suman para dirigirse a los ODS y a la gestión económica, «tan necesaria en estos momentos», así como a nuevos clientes porque «siempre hay una necesidad», ha expuesto el director de sistemas de información de Grupo Gimeno, Miguel Ángel Royo.

Varios participantes en el Food Summit han apostado por el uso de la tecnología para acometer proyectos de economía circular, gestión de almacén, automatización de los sistemas productivos y combatir el desperdicio alimentario.

Inversión y emprendimiento

El director corporativo de Producción, Personas y Sistemas de Familia Martínez y de KM Zero, Raúl Martín, ha asegurado que el «foodtech» es el segundo sector en el que más se invierte y está en auge para los inversores, una vez se ha roto «el tabú» de que una industria tradicional como la alimentación se relacione con la tecnología.

Según Martín, en emprendimiento la Comunitat Valenciana está en un momento dulce en el que se empieza a reconocer el ecosistema y existe «un potencial tremendo» porque hay actores que están remando juntos, ha comentado citando a Lanzadera.

Precisamente el director general de Lanzadera, Javier Jiménez, ha moderado uno de los debates del congreso, el titulado «La coopetencia como palanca de crecimiento», en el que Martín ha destacado también los proyectos relevantes que existen en la Comunitat en el campo de la innovación y que son líderes a nivel mundial.

En cambio, en investigación existe «un déficit», no por falta de buenos investigadores sino por ausencia de «alguien que estimule la interacción entre compañías e investigadores», ha asegurado.

España, el país más rico del mundo

En otro de los debates, el director general de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, José Miguel Herrero, ha asegurado que España es una potencia alimentaria a nivel mundial a la que miran otros países y que exporta el 60 % de su producción con una marca y unos atributos de calidad, sostenibilidad, salubridad y salud que la hacen relevante en el mercado internacional.

El sector alimentario, ha dicho, es «fuerte y resiliente» y ha hecho los deberes, es sostenible y eficiente en el uso de los recursos naturales y está comprometido con el desperdicio alimentario.

El congreso Food Summit reúne a representantes del sector «foodtech» para debatir sobre las últimas tendencias alimentarias y los principales desafíos a los que se enfrenta: salud y bienestar, biodiversidad y resiliencia, proteínas 4.0 y digitalización.

Edición web: Macarena Lázaro